Itatines

 
 
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  • Ficha

Itatines ("piedra blanca", o "piedra con puntas"). Los que estaban cerca de Santiago de Jerez eran llamados ñuará, ñiguará o guarasapo.

Hábitat: La región comprendida por los ríos Paraguay, Apa y Mboteteí (Mondego para los portugueses, actualmente Miranda), coincidente con el sur del actual estado brasilero de Mato Grosso do Soul.

Área Cultural: Gran Chaco (América del Sur).

Lengua: Tupí-Guaraní.

Territorio de Jerez o de los Itatines. Señalado sobre un fragmento del mapa elaborado por Ruy Díaz de Guzmán:

Mapa de la provincia de Itatín

1. Presunta ubicación de Santiago de Jerez en las riberas del río Miranda. 2. Cuenca del río Paraguay. 3. Río Parapanema, afluente del Paraná en su margen izquierda. 4. Saltos del Guairá. 5. Cuenca del río Paraná. 6. Cuenca del río Uruguay.

Fuente: Paraguay y Brasil. Crónica de sus conflictos. Alfredo Boccia Romañach.
Se les llamaba Itatines, a los guaraníes que habitaban la provincia de Itatín, que formaba parte del territorio perteneciente a la gobernación -bajo dominio español- del Río de la Plata y del Paraguay hasta su división en 1617, cuando quedó incluida en la gobernación del Paraguay, llamada inicialmente gobernación del Guaira.

El español Domingo Martínez de Irala (1509-1556), llegó hacia 1543 a la provincia de Itatín y sometió a los indios guaraníes. Con ellos fundó los pueblos de Atyrá, Guarambaré e Ypané o Pitum. Los nativos fueron repartidos en encomiendas, y algunos conducidos a Asunción como obreros. En 1580, Ruíz Díaz Melgarejo, por orden de Juan de Garay fundó el pueblo de Santiago de Jerez.

El territorio era apetecido por los bandeirantes -descendientes de portugueses, que llevaron las fronteras de la América portuguesa más allá de las establecidas en el Tratado de Tordesillas- para controlar el camino al Perú, obstaculizar el ingreso de los españoles y asegurar la ocupación de la mayor cantidad de tierras, que les concedería derechos de posesión en una futura demarcación de fronteras.

Los españoles de Jerez pidieron a Asunción la venida de los jesuitas, quienes se instalaron en la región fundando pueblos y organizando nuevas misiones de indios. Su establecimiento consolidó la presencia española en la región hoy conocida como el Gran Pantanal Matogrosense, y que otrora se denominaba Laguna de Xarayes.

Para inicios de 1631 toda la región había sido ocupada por jesuitas y encomenderos cuyo centro de actividades seguía siendo la villa de Santiago de Jerez. Pero ésta se encontraba muy lejos de todo apoyo administrativo y los viajeros podían desplazarse solamente por agua, navegando en canoas hasta el río Paraguay, sujetos al peligro continuo de los canoeros piratas payaguá.

Desde Guaira habían llegado padres jesuitas para fundar reducciones, cuatro poblados recién establecidos -Ángeles de Tacuaty, San José de Yacaray, San Benito de Yaray y Natividad de Nuestra Señora de Taragüí- fueron saqueados en el ataque conjunto de los bandeirantes y mamelucos brasileros en alianza con los Mbaya de la etnia guaikurú de 1632, lo que obligó a desplazarse hacia el sur. Se agruparon en la reducción de Yatebó (1634), para después, entre 1635 y 1647 dividirse en dos: Nuestra Señora de Fe y San Ignacio de Caaguazú. En 1649 ambos pueblos volvieron a juntarse y en 1650 se trasladaron en forma separada, conservando sus nombres.

No había tregua en los asedios, los jesuitas en continuo repliegue, abandonaron definitivamente la provincia, los itatines, iniciaron un movimiento migratorio hacia el oeste. Los actuales Pãi Tavyterã (Kaiowá, en Brasil) son considerados sus descendientes.