Guaikurúes

 
 
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Atuendo típico

Pico de Tucán, se agregaba delante del gorro como elemento decorativo.

Depilación de cejas, costumbre difundida en toda la región chaqueña.

"Tembetá", de plumas que atravesaba el labio inferior.

frenton

Tocado Cónico
, hecho con piel de ave. En ciertos casos, se cosían las alas abiertas a los costados.




Frentones
es el nombre que recibieron por su costumbre de depilarse la frente.

 

Aros, se hacían de madera o hueso, trenzas de lana o espirales  de hojas de palma.


Collares
, eran largas sartas de cuentas de conchillas rectangulares o circulares.

Con la denominación general de Guaikurúes se engloba a las naciones aborígenes que hablaban esa lengua y que en el momento de la conquista se extendían sobre un un amplio territorio enmarcado por el Paraguay-Paraná al este, el Salado y las estribaciones andinas al oeste; la cuña boscosa santafecina por el sur, y las llanuras del Mato Grosso en el norte. Así los cita Fray Francisco Morillo en su Viaje al Río Bermejo (1780): "... a todos los de estas naciones llamamos los españoles Guaycurús, no porque haya nación de Guaycurús, sino porque esta voz Guaicurú significa inhumanidad o fiereza."

Algunos autores piensan que españoles y portugueses llamaron guaikurúes a todas las parcialidades que incorporaron al caballo. Otros sostienen que es un apelativo ofensivo -significa "bárbaro" o "salvaje"- dado por los guaraníes a una parte de los mbaya que después se amplió a todo el conjunto.

Los españoles también les llamaron frentones por la costumbre de raparse la parte anterior de la cabeza, dando la impresión de una frente más amplia de los normal.

Hace unos 10.000 años, grandes y pequeños ríos provenientes de los deshielos de los Andes cubrieron de tierra sedimentaria la región, comenzando a proliferar la vida para las gentes que llegaban de la Pampa y la Patagonia; en ambos márgenes de los ríos Pilcomayo y Bermejo se gestó la forma cultural que agrupamos como familia lingüística guaikurú.

Dentro de la característica movilidad de las tribus que la componían, al norte se distinguían los Mbaya -autodenominados eyiguayegui: "habitantes de los palmerales", los Kadiwéu (Caduveo) son considerados sus descendientes- y los descritos por Félix de Azara como sus "íntimos y antiguos aliados": Guachí o Guasarapo.

En el centro encontramos a los Tobas, Aguilot y Pilagá, y más al sur los Abipones y Mocovíes.

Todas contaban con divisiones o sub-tribus, que con su continuo desplazamiento complicaron a los historiadores a la hora de asignarlos a las diferentes tribus; hubo grupos que incursionaron en los Valles Calchaquíes.

El territorio les presentaba abundantes recursos, había pecaríes, venados, tapires y ñandúes para la caza; abundante pesca en la época de la crecida de los ríos, y frutos de algarrobo, chañar, mistol, molle, que recolectaban las mujeres. Los grupos poseían territorios de pesca y caza reconocidos.

Altos y de fuerte constitución física, se organizaban en bandas compuesta por un conjunto de familias extensas, dirigidas por un cacique hereditario cuyo poder estaba controlado por un "consejo de ancianos".

La concepción del universo se basaba en la creencia de un ser supremo, y en un complejo animalístico y de héroes culturales. En las artes se destacaban por su tejeduría.

La guerra era una actividad vital para los guaikurúes, así tuvieron intensa relación con los demás grupos de la región, especialmente con los mataco-mataguayos y con los de la periferia -valles calchaquíes, mesopotamia y sur de la selva amazónica-; los cautivos eran asimilados al grupo.

Descripción de Pedro Lozano en "Gran Chaco Gualamba"

Gran Chaco Gualamba. Capítulos completos.
LinkIX. De los Guaycurús
LinkX. Del valor y costumbres para la guerra de estas naciones

Vivienda

Las casas en que vive esta miserable gente, son unas esteras muy largas divididas en tres lances, de altura de nueve pies, para guarecerse de los vientos, aunque cuando éstos se levantan de improviso, suelen volar estas casas, y quedan descubiertos por todos lados. La gente ordinaria vive en los dos lances colaterales, y en el de enmedio sólo el cacique con sus deudos y algunos indios favorecidos suyos. La división de los lances sólo son dos horquetas, con que vienen a estar todos promiscuamente revueltos; en las horquetas cuelgan sus trastecillos; pero esto no es lícito en el cuarto o cuadra del cacique, que siendo mayor, ha de estar desocupada de todo lo demás menos de las armas que están allí, como en cuerpo de guardia, para salir con facilidad a cualquier rebato. Sus lechos son un cuero de vaca seco sobre el duro suelo, de que se valen también para defenderse del agua cuando llueve mucho. En estas casas se echan los pregones o se da aviso de parte del cacique de lo que ordena y sus mandatos son obedecidos con la mayor exactitud y puntualidad, respetándole como a señor y colgando de sus mandatos como de tal; por eso le siguen y acompañan continuamente, sin apartarse un punto de él.

Vestido

Todos los Guaycurús se acostumbran, desde niños a andar desnudos del todo sin avergonzarse de parecer así delante de los mismos Españoles; pero las mujeres usan de unos tejidos desde la cintura hasta media pierna, con que andan menos indecentes, y para el tiempo de frío tienen mantas de venados o nutrias, con que se defienden y abrigan; si bien es verdad les duraba poco en tiempo de paces con los Españoles; porque cuanto tenían y alcanzaban, lo vendían por vino o guarapo sacado de miel de cañas, por ser dados con extremo al vicio de la embriaguez, que celebran con gran concurso de sus fiestas. Toda la honra y gala ponen en adornarse a su moda bárbara, que es embijarse de pies a cabeza con varios colores conforme a la edad, y según el grado de milicia que cada uno hubiere alcanzado, porque hay sus diferencias, y es necesario ascender por su graduación, como diremos. En naciendo las criaturas así a niños como a niñas les taladran las orejas, y de allí a días, que les crece algo el cabello, se le arrancan totalmente a las mujeres, no dejándoles pelo en toda la cabeza : mas a los varones les dejan una ceja de cabellos, por la parte posterior junto al cuello, luego les forman una corona o cerquillo como de fraile, y sobre ella dejan otra ceja de cabellos, que forman otra corona, y en la parte vertical queda un penacho de los mismos cabellos, sin dejar por eso de llevar copete en la mollera porque ésa es divisa y distintivo de los muchachos, como también lo es el embijarse de negro todas las mañanas, hasta que creciendo suben al grado de jóvenes, que es desde catorce a diez y seis años. En esa edad se ponen ligas, traen brazaletes en los brazos, cíñense con cinto o cuerda ya de cerdas, ya de cabellos de varón, que tejen de muchos ramales, y se las atan por dos cabos, aunque no a la cintura sino por debajo del ombligo.

 


Fuentes:

Nuestros Paisanos los Indios. Carlos Martínez Sarasola. Editorial del Nuevo Extremo S.A., 2011.