Tairona

 
 
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Apéndices
La Sierra Nevada de Santa Marta es la única montaña en el mundo con nieves perpetuas a orilla de un mar tropical. Con un clima benévolo todo el año, diferentes pisos térmicos para la agricultura, fuentes puras y abundantes de agua, y disponibilidad para explotar los recursos del mar. A esas tierras donde podían obtener todo lo que necesitaban para sobrevivir, se dirigieron contingentes humanos, bien desde Centroamérica, bien desde el sur siguiendo el curso del río Magdalena. Hacia el año 200 d.C. encontramos aldeas en el litoral, y hacia el 900 comienzan a ocupar la Sierra.

Eran tribus de lengua chibcha: Betomas, Irotamas, Dulcinos, Bondas, Gairas, etc. Para el año 1.600 los españoles los asimilaron como "taironas" (de "tairo": "fundición"). En ese momento habitaban las vertientes occidental y norte de la Sierra y las zonas costeras contiguas. Los principales asentamientos se encontraban en los valles de los ríos Buritaca, Guachaca, Don Diego y Palomino extendiéndose hasta el Ancho al este y el Sevilla al sur. Los primeros cronistas describieron “la existencia de centenares de pueblos y miles de casas en ciertos valles, esto da claros indicios del desarrollo social, arquitectónico de la cultura Tairona”.

En el desarrollo cultural encontramos dos fases o períodos:

200 d.C.

Nahuange

Aldeas en el litoral dedicados a la pesca y agricultura.
Complejos rituales.
Producción metalúrgica, trabajaban aleaciones de cobre y oro (tumbaga). representaron de forma realista mujeres, aves y felinos.
Elaborada cerámica, y talla de conchas.

900 d.C. - 1.600

Tairona

Se movilizan a las zonas altas de la sierra.
Dirigidos por líderes políticos y religiosos habitan ciudades pétreas conectadas por caminos.
Colgantes y pectorales en forma de aves con alas desplegadas demuestran la continuidad de algunas ideas del pensamiento simbólico del período Nahuange.

Aspecto físico y Vestimenta

De acuerdo a crónicas españolas:

  • "Son de mediana estatura, gruesos, pies y manos pequeños, pero anchos, color tostado, cabello negro y lacio… No tienen pelo de barba ni vello”. (José Nicolás De La Rosa, Alférez de Infantería y Alcalde Ordinario de Santa Marta en el siglo XVIII).
  • “Traen sus personas muy adornadas con piezas y joyas de oro. Los varones traen orejeras y caricuríes puestos en las narices y grandes chagualas en los pechos. Al cuello muchos géneros de cuentas… Las mujeres casi traen las propias joyas que los varones”. (Pedro de Aguado. 1538 - 1608. Misionero y Cronista)
  • “Tenían joyas de oro, penachos de pluma y mantas con muchas pinturas entretejidas, y en ellas muchas piedras cornalinas, … esmeraldas y casidonias y jaspes y otras”. (Gonzalo Fernández de Oviedo. 1478 - 1557. Cronista).

Fuera de sus faenas, las cuales realizaban casi desnudos, usaban vestidos de algodón. Las mujeres además de falda, echaban sobre las espaldas una especie de chal de tela blanca. Hombres y mujeres se adornaban con joyas de oro y mantas pintadas, adornadas con cristales de cuarzo, coralina, jaspes y otras piedras engarzadas en oro.

De plumas, especialmente de guacamayas hicieron diademas, penachos, capas y vestidos de vistosísimos colores.

Acostumbraban mascar coca mezclada con cal, que llevaban en un calabacillo colgado a su cintura, llamado "Poporo".

Ingeniería y Arquitectura

Los grandes centros poblados y la arquitectura lítica, son características destacadas de la cultura tairona. Sobre montañas agestes y de grandes pendientes y ondulaciones lograron edificar sus ciudades y construir una red vial para comunicarlas.

Aprovecharon las laderas con muros de contención que levantaron apilando prolijamente las piedrasplanas, para obviar el desnivel y evitar el desbarrancamiento. Encima construyeron sus plataformas.

Las viviendas más importanteres tenían varios cimientos circulares de piedra, las más pobres sólo uno. Sobre ellos con madera y techos de paja y palmera, las edificaban, por lo general de forma cónica. Las adornaban con caracoles suspendidos, pues les agradaba el sonido de su choque con el viento.

Los pueblos contaban con canales de desagüe y riego, terrazas de cultivo, plataformas de habitación y plazoletas donde estaban los centros ceremoniales. Se llegaba por medio de caminos empedrados y/o puentes para los que utilizaban un tronco de quino (árbol que alcanza los 10 metros), que aún pueden verse sobre el río Buritaca.

Trazaron una red vial que relacionaba los poblados entre sí y los distintos barrios. Estos se comunicaban por redes internas de caminos menores que desembocaban en un centro ceremonial o plazoleta principal. Con lajas y piedras hicieron cientos de kilómetros, encontramos tres tipos:

  • Lajas compuestas. Varias hileras de lajas completaban entre 2 y 3 metros de ancho. Eran caminos principales y unían ciudades entre si.
  • Piedra: Menos de dos metros de ancho y servían de camino dentro del asentamiento.
  • Sencillos: De un metro de ancho, comunicaba las casas entre sí.

Las zonas arqueológicas de Chairama (Pueblito) y Ciudad Perdida de Teyuna, son ejemplo de su magnífica ciencia.

Economía

La base económica era la agricultura, donde alcanzaron adelantos técnicos en riego, fertilización y diversidad de productos.

En las primeras crónicas españolas leemos: "... Y puesto que la tierra sean tan áspera como digo, está tan poblada de indios que no puede ser más y toda labrada de conucos y maizales... Son sierras muy altas, sin montes, sin peñas, todas peladas y tierra toda para la labranza".

El producto principal era el maíz, el que amasaban en bollos para comer, ya que era demasiado duro. Tambien sembraban yuca, auyama, frijoles, ñame, batatas, ají y algodón. Entre las frutas, se destacaban las guanábanas, piñas, aguacates y guayabas. Como los pueblos andinos, trabajaban la tierra mediante el "sistema de mingas", se reunían para ayudarle a uno de ellos en el desmonte y siembra, luego iban rotándo a otros campos.

La dieta la complementaban con productos del mar. El pescado era un producto apetecido y uno de los elementos básicos de intercambio.

En algunas regiones practicaban la apicultura, la miel la usaban para endulzar las bebidas; eran eran grandes consumidores de chicha.

Tenían corrales con aves para obtener plumas.

Los caminos que comunicaban las vertientes de la sierra y los pueblos entre sí favorecieron el comercio.

El control del intercambio era una fuente principal para sostener el poder de los caciques.

Las relaciones comerciales se efectuaron interna y externamente. Los grupos de la Sierra cambiaban oro y mantas por el pescado y la sal de los costeros. Cuando los indios de Gaira, Durcino y Ciénaga, huían a la Sierra ante el avance español, los de las partes altas les daban oro para que regresaran a la costa y no interrupieran la provisión.

Las esteras, los collares de oro y cuentas de piedras semipreciosas, sirvieron de elementos de trueque con otras culturas, inclusive con las de las tierras altas de Cundinamarca y Boyacá, de donde llegaron esmeraldas a la Sierra Nevada.

Política y Sociedad

El poder político, económico y religioso, formaba al parecer una unidad personificada en el "naoma" o sacerdote mayor, en la cima de la pirámide social de cada comunidad, cumpliendo dentro de los límites de su ciudad funciones ceremoniales, ejecutivas, y judiciales

El medio geográfico contribuyó a dispersar la población. Esta se concentró en señoríos de carácter bélico. Los poblados estaban divididos en barrios, cada uno tenía su cacique, un conjunto de barrios tenía otro de mayor importancia, que a su vez dependian del cacique principal, que era acompañado por la clase noble y los sacerdotes.

Hacia el siglo XVI, la sociedad había evolucionado a un sistema de clases, donde los factores económicos eran vitales. Había especialistas en distintos oficios que gozaban de buena posición, como agricultores, artesanos y mercaderes.

Otro grupo era el de los "manicatos" o guerreros. Se destacaban por su fiereza y ocupaban una posición social elevada. Tenían como distintivo una gran cola colgada de la cintura por la parte de atrás. Usaban flechas de punta de macana y espina del pez raya, generalmente envenenadas.

Existía una división del trabajo según el sexo: el hombre realizaba el desmonte y las siembras de los cultivos, cazaba, pescaba y tejía hamacas, mantas y mochilas de fique; la mujer cosechaba, cocinaba, hilaba y tejía algodón y fique para elaborar vestidos, mantas y sombreros.

La comunidad mantenía a los ancianos y huérfanos. Existía la polgamia, las jóvenes se casaban recién pasada la pubertad, previo ayuno de 9 días. Para contraer matrimonio, el hombre debía pagar a la familia de la novia un precio en bienes como plumas, algodón, oro. Si ella no le satisfacía, podía devolverla.

Cuando llegaba el momento del alumbramiento, la mujer se aislaba, colgaba su hamaca y ponía a calentar un poco de agua con la cual bañaba luego a la criatura y así misma. Se quedaba luego reposando con el niño durante 9 días, pasados los cuales salía al arroyo y repetía el baño, para luego retornar a la comunidad. Se daba nombre a la criatura de acuerdo con el animal que se hubiera percibido durante el nacimiento.

Final

Cuando los españoles se percataron de las riquezas que poseían, especialmente de oro, rápidamente buscaron tomarla. En 1525 Rodrigo de Bastidas funda Santa Marta, y desde allí comienza las incursiones hacia el interior.

Para ejercer la administración colonial, crearon las provincias indígenas, que luego se integraron como parte de las gobernaciones.La de Santa Marta quedó dividida en las de Betoma, Tairona, Huanebucán, Seturma, Orinó, del Carbón, Taironaca, Del Valle de Upar, de los Caribes y Bocinegros, de los Orejones, de los Chimilas, de los Giriguanos, Sondaguas, Malibúes y de los Pacabuyes.

Los límites eran difusos, y no respondían necesariamente a una etnia, se basaban en la observación de los rasgos externos. Los tairones ocuparon la provincia homónima y la de Betoma.

El área de la cultura tairona que primero cedió a la fuerza de los conquistadores fue la de la franja costera. Los grupos de la sierra con asentamientos más importantes y ayudados por las condiciones topográficas, opusieron una férrea resistencia.

Entre los años 1599 y 1600, bajo la gobernación de Juan Guiral Velón, se termina la oposición nativa a través de incendios, matanzas y persecuciones.

Los sobrevivientes se refugian en los páramos, sin lugar para el antiguo esplendor de la cultura tairona.

Durante el siglo XVIII se inicia un renacimiento cultural cuando los refugiados regresan a sus antiguos territorios, pero totalmente doblegados. Hoy la ocupan las etnias Kankuamo, Arhuaco, Wiwa y Kogui, ésta última es la que ha mantenido las tradiciones culturales más puras, ubicándose en los territorios más aislados, con un contacto mínimo hacia el exterior.


Fuentes:

Los indios de Colombia.
Alvaro Chavez Mendoza, Jorge Morales Gómez Y Horacio Calle Restrepo.