Momil

 
 
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Cerámica Momil

La sucesión de las formas cerámicas en Momil I y II.
Del 13 al 7 Momil I, luego Momil II.
Según Gerardo Reichel Dolmatoff

Vínculos:
linkÁrea Caribe Sudamericano
El paso del cultivo de yuca al de maíz.

En la zona conocida como Cerro Mohán, en la margen nororiental de la Ciénaga Grande de los bajos del río Sinú, se encuentra el sitio arqueológico de Momil dentro del área de la cultura Zenú. El sitio marca el paso del cultivo de raíces al de semillas, el advenimiento de nuevas tecnologías agrícolas y nuevas formas de desarrollo social.

Con las excavaciones realizadas por Gerardo Reichel Dolmatoff en 1954, se obtuvieron miles de fragmentos cerámicos artefactos líticos y de concha, huesos humanos y de animales. Por las diferencias en los materiales según la profundidad de los estratos, se llamó Momil I al conjunto más antiguo y Momil II al más reciente. El primero corresponde al cultivo de la yuca, en el segundo aparece el del maíz.

La variación en los estratos de Momil, evidencia para la Fase I elementos para el tratamiento de la yuca -puntas de sílex, para prepararla y budares para cocinarla-, mientras que en la Fase II aparecen los morteros para moler maíz y recipientes para almacenar granos y la chicha, bebida obtenida por la fermentación de los mismos.

Los granos permiten su acumulación por más tiempo como semilla y como alimento, no necesita cultivarse todo el año y con dos o tres cosechas deja excedentes de alimento y de tiempo para ocuparse de otros menesteres. Los pobladores que basaban su economía en la combinación de recursos acuáticos y de cultivo de la yuca, pudieron alejarse de los ríos y avanzar sobre las laderas montañosas del sistema andino, dando paso a una vida más estable, una diversificación cultural y un notable regionalismo.

Aparecen rasgos de especialización artesanal, diferencias en los adornos personales, y se deducen actividades rituales relacionadas con la fertilidad y la curación de enfermedades, todo ello probablemente relacionado con una jerarquización social y el surgimiento de un grupo de especialistas en artes y oficios.

Según Meggers-Evans ("Las Tierras Bajas de Sudamérica y las Antillas"): "El sitio Momil, en la costa colombiana, tiene una cantidad de rasgos que sugieren influencias desde América Central, incluyendo no sólo técnicas de decoración de la alfarería sino también un nuevo patrón de subsistencia basado en el maíz en vez de la mandioca." Postura que también sostiene Dick Ibarra Grasso al decir que encuentra más rasgos mesoamericanos que de tipo Valdivia. Es probable que la introducción del cultivo de maíz halla llegado de México.

Momil I (aprox. 1.000 a.C. a 500 a.C.)

Se encontraron miles de fragmentos cerámicos -solo un 5% decorado-, junto con vasos globulares de cuello esférico, vasos semiesféricos, objetos de hueso y líticos, y osamentas de mamíferos, aves, reptiles y tortugas de agua dulce.

La decoración alfarera se hizo con incisiones y acanaladuras rellenas de blanco, zonas punteadas y sucesiones de puntos. Aparece la pintura positiva, aplicada directamente sobre el objeto, en colores negro sobre blanco y negro sobre rojo y también la negativa, obtenida mediante la colocación de una capa de cera sobre la superficie, de la cual se extraen partes que serán las que queden pintadas.

cabecitaLas figurillas de Momil I en su mayor parte representan personas sentadas. Son toscas y muchas carecen de ojos, en tanto la nariz es prominente, los lados de la cara están ensanchados, algunas presentan orejones. También hay figuritas de pie, otras de mujeres grávidas, jorobados con resalte de vértebras, etc.

En Momil II las figuritas son más realistas, grandes y siempre humanas, a la vez que sus narices son anchas, chatas y pequeñas.

Hay cientos de figurillas con representaciones de seres humanos de cabeza plana, rasgos faciales poco definidos, brazos en jarras y pies abiertos en forma de herradura; hay también rodillos cilíndricos que se utilizaron como pintaderas, maracas diminutas y vasijas miniaturas.

Los objetos líticos trabajados por percusión incluyen raspadores, pulidores, martillos, puntas, microlitos para trabajar la madera y astillas de sílex que sirvieron para los ralladores de yuca. De hueso aparecen leznas, punzones y agujas sin ojo; también torteros que dan cuenta del hilado y el tejido.

Miles de huesos de tortugas, peces y mamíferos son testimonio de la variedad de proteínas en la alimentación, aunque es mayor el porcentaje de fragmentos de budares, indicando la importancia de la yuca.

Momil II (500 a.C. - 1500 d.C.)

Aunque disminuyen los budares, las formas cerámicas aumentan. Aparece por primera vez la vasija trípode, junto con grandes tinajas globulares para guardar líquidos, ollas en forma de pera con borde volteado, pequeños recipientes semiesféricos, platos para tostar arepas -tortillas de maíz-. pintaderas cilíndricas, pitos zoomorfos, adornos de doble cara que sugerían el concepto de dualismo y figuras humanas huecas. Lo más notorio es la presencia de manos de moler y morteros.

La decoración es punteada, incisa, con zonas rojizas, bicroma en negro sobre blanco o negro sobre rojo y negativa en negro sobre rojo.

Siguen proliferando los restos óseos de anfibios, peces y mamíferos.


Fuentes:

Sudamérica Indígena. Dick Edgar Ibarra Grasso. TEA, Buenos Aires 1994.