Reino Zambo. Afroecuatorianos

 
 
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Biografías

Antón

Los Maganches. Francisco de Arobe

Alonso de Illescas 

Pedro Vicente Maldonado

Francisco José de Caldas

Textos y Documentos

Pedro V. Maldonado
Memorial Escrito.
Descripción de la Provincia de Esmeraldas.

Francisco J. de Caldas
Viaje de Quito a las costas del Océano Pacífico,
por Malbucho, hecho en julio y agosto de 1803
.

Mapa. Tierra de las Esmeraldas

Los europeos llegaron a las costas de Esmeraldas el 21 de septiembre de 1526. Bartolomé Ruíz (conquistador español, 1482 ~ 1532), que participaba de la expedición de Francisco Pizarro y Diego de Almagro en busca de un camino hacia el Imperio de los Incas, arriba a la Bahía que llamó San Mateo y toma posesión de las tierras en nombre de Dios y del Rey.

Pronto en la región se daría una particular situación de mestizaje entre negros e indios, una micro-historia dentro del marco general de las culturas andinas que comenzó en dos puntos de manera similar: negros que escapaban a la libertad en la confusión de sendos naufragios y agrupados bajo un líder tomaban el control del área.

Aproximadamente en 1543, una nave que procedía de Nicaragua, naufraga en las costas de la Bahía de San Mato, en ella venía el esclavo negro Maganche con su mujer embarazada -una indígena centroamericana-, encontrando refugio entre los indios niguas de Dode. Así lo cuenta Cabello Balboa:

"un navio que venía de Nicaragua, tierra de la Nueva España y apostó a la bahía de San Mateo y saltaron en tierra los pasajeros con los negros e indias de servicio que traían y entre los demás era uno que venía amancebado y como estos se vieron en tierra, quisieron hurtar su libertad y quitarse de servidumbre, aventurando en ello las vidas y ansí, so color de buscar marisco, como los demás, se huyeron y metieron la tierra adentro, donde fueron recibidos por huéspedes por los naturales de aquella tierra de Dode y allí se pudo y supo conservar aquél negro con tanto tiento y comedimiento que jamás a naide fue enojoso, ni naide se movió contra él. Parió alli aquella india de Nicaragua dos hijos, el uno llamado Jhoan y el otro Francisco ..."

En octubre de 1553, 23 esclavos negros escapan a la libertad aprovechando que la nave que venía de Panamá encalla en la Ensenada de Portete. El grupo era comandado por Antón, éste fallece en 1555, tomando su lugar Alonso Illescas quien -como estrategia de dominación-, se casaría con la hija de un cacique principal nigua. (Ver relato de Cabello Balboa )

En un territorio relativamente reducido -entre la Bahía de San Pateo y Portete- se produce un complejo fenómeno de mestizaje, dos inmigraciones de negros cuyo origen africano puede ser coincidente o no, con procedencia distinta - Nicaragua y Panamá- y con un mestizaje negro-indio también diferente: Maganche con una india centroamericana, Illescas con mujeres niguas y campaces. Hubo un tercer caso de mestizaje que se produjo con la incorporación al grupo del español Gonzalo de Ávila, natural de Tenerife, quien en 1570 ayudó a Illescas a escapar de los españoles y fue premiado por el líder negro con la entrega de una de sus hijas en matrimonio. Así, la familia Maganche y la Illescas produjeron una población en la que se hallaban componentes genéticos indios y negroides con muy escasa presencia de elementos caucásicos.

Recibieron el nombre de cimarrones los esclavos rebeldes, que llevaban una vida de libertad en sitios de habitación denominados palenques o quilombos. Éstos se encontraban en el monte: "... sus rancherías estaban en una hoya calidísima, húmeda y muy enferma, y jamás visitada de buenos aires, y atormentada de mosquitos, grillos, hormigas y otras sabandijas, y más residían allí, por ser parte escondida que por ser habitable". Allí tenían una estructura y una vida religiosa y social organizada en base a tradiciones afrohispánicas.

El palenque de Illescas fue llamado "Reino de los Zambos" por los españoles, "quizá el primer territorio de libertad y autonomía sembrado en el continente por los africanos sobrevivientes a la trata trasatlántica". Fue un enclave territorial invencible durante casi 100 años, gracias a lo cual negociaron un estatuto de autonomía con la Corona española que posibilitó - temporalmente y en los márgenes - la emergencia de grupos de poder de negros notables en Esmeraldas. El Reino de los Zambos resultó de una alianza entre indígenas y africanos que se protegían del peligro español.

Grupos indígenas de Esmeraldas

Los grupos de negros que se asentaron en la costa de Esmeraldas, lo hicieron en territorio que estaba ocupado por niguas y campaces. Los primeros habitaban las costas entre la desembocadura del río Esmeraldas y el Cabo de San Francisco. Los campaces se ubicaban al sur desde las cercanías de mencionado cabo hasta la Bahía de Caráquez.

Otros grupos étnicos en la región eran:

Yumbos: Ocuparon el territorio montañoso al oeste de la provincia del Pichincha. Sus asentamientos fueron los poblados de Calacalí, Mindo, Nanegal, Nono y Lloa y otros ya desaparecidos como Alambí, Llambo y Cachillacta.

Cayapas: Se situaban en la cuenca media de los ríos Santiago, Cayapas y Onzole, una llanura aluvial por debajo de los 300 m.s.n.m. con poblados como Cunaha, Pifiqui, Moesilli y Singobucho.

Malabas o Malaguas: Hostiles a los cayapas se ubicaban al norte de ellos, llegando hasta el río Mira.

Yambas: Se sitúan en el área de la cuenca media y alta del río Mira en torno a Calaxo, Pisopuele y Pillaguas.

Lachas: Habitaban de las tierras bajas del sistema fluvial del río Mira.

Colorados o Tsáchilas: Su territorio se centraba cerca de los ríos Toachi y Quinindé.

La conflictividad inicial entre los Illescas y los Mangache-Arobe se fue superando, más tarde los encontramos estrechamente emparentados - Juan Mangache se casó con una hija de Illescas - como señores principales de varias comunidades y ocupando espacios específicos: los Illescas en Cabo Pasado al sur, y los Arobe en la bahía de San Mateo, al norte.

La autoridad de estos linajes la ejercieron desde sus propios espacios de habitación a través de cacicazgos, donde había un jefe que tenía a su mando varias parcialidades conformadas por negros, indios y mulatos. En gran parte estas parcialidades estaban formadas por indios cautivos como los yumbos. Bandas multiétnicas lideradas por negros atacaron estos pueblos que una vez sometidos se los destinaba a trabajar en chacras de los negros en condiciones de sujeción.

Illescas, desde su posición de máximo jefe étnico y su estrategia combinada de lucha, alianza y jefatura desarrollada entre los grupos aborígenes, puso inicialmente resistencia a la penetración española, más tarde inició relaciones con los blancos sin apartarse del proyecto de construcción social autónoma.

El capitán Pedro de Arévalo, en la relación sobre Esmeraldas del año 1600 enviado al presidente de la Audiencia y oidores, relata el poder político alcanzado por los negros: "Los negros se mezclaron entre los indios y tomaron sus rritos, ceremonias y trajes y las mujeres que les parecio las mas principales y cacicas y se fueron apoderando y señoreando de aquella tierra e yndios […] son señores absolutos della y de los dichos yndios y ellos los mandan y gobiernan y no se conoce otro cacique ni señor dellos en la dicha provincia mas que los dichos negros que entre si por sus parcialidades los tienen repartidos".

El camino de las Esmeraldas

La región se mantenía aislada por la falta de caminos que la comunicaran con Quito, centro de las autoridades españolas que buscaron colonizarla desde fechas tempranas. Pero las dificultades eran muchas, además de las étnicas, el territorio de la Provincia de Esmeraldas es accidentado por su orografía y red hidrográfica, con vegetación extraordinariamente densa, fauna molesta y peligrosa y lluvias torrenciales, cualquier recorrido era lento y fatigoso.

Hubo más de cincuenta expediciones o intentos de hallar un camino que atravesara la provincia de Esmeraldas para unir Quito con la costa, hasta comienzos del siglo XIX. Poco después de la fundación española de Quito, el Capitán Diego de Bazán en 1535 intentó reconocer y establecer un camino sin tener éxito.

Lo mismo sucedería con los siguientes, desde los palenques se resistía a la dominación y se lanzaban ataques a minas, plantaciones y rutas de transporte para guerrear y liberar esclavos. En 1596, con la llegada de un nuevo oidor, Juan del Barrio Sepúlveda, se cambia radicalmente la política de conquista, se diseña un plan que contemplaba el uso de la palabra y el fomento de la fe católica a través de la misiones mercedarias para controlar la región. Además plantea aprovechar los conflictos interétnicos, iniciando la labor con aquellas etnias que tenían conflictos con los negros como los capayas. Así lograron la colaboración del cacique Luis Gualapiango del pueblo de Lita, a cambio su nombramiento como gobernador de los indios que poblaban la provincia de Lita.

Los mulatos de Esmeralda. Adrián Sanchez Galque

El oidor Juan del Barrio Sepúlveda en 1599 comisionó al pintor indio Andrés Sánchez Galque para que retratara a los negros Arobes que llegaron a Quito junto a los indios de su jurisdicción a prestar obediencia al rey.

Esta pintura fue enviada al monarca como testimonio de la conversión y población pacífica de los negros e indios infieles de la provincia de las Esmeraldas. El oidor se refiere a la pintura en los siguientes términos:

Por parecerle a V.M. gustaría ver: aquellos barbaros retratados (que hasta agora ansido invencibles) son hombres bien dispuestos. Agiles y muy sueltos acostumbran a traer de ordinarios argollas de oro llanas al cuello y las narigueras, orejeras, becotes y sortijas en la barba y botones en las narizes y aun otros en los carrillos todos de oro. Y los indios principales e indias de la dicha provincia y algunos otros usan tambien de la dicha gala. Y los collares cadenas o sartales blancos que traen al cuello sobre el vestido dizen son de dientes de pescado y otras conchas. Traen de ordinario lanallas en las manos y tres o quatro dardos de madera rezia y aunque sin hierro mui agudos. Van todos retratados mui al propio como son y andan de ordinario, excepto el vestido que luego que dieron laq paz y obediencia a V.M. y dellos se tomo la posesion y fueron puestos en Vuestra rreal se les dio como de sus retratos [...] y en su tierra que es caliente no traen mas que mantas camisetas como los demas yndios, tienen buen entendimiento y son muy astutos y sagaces.

El cuadro dedicado a "Philippo 3 Regi Hispaniar Indiar" se encuentra en depósito en el Museo de América de Madrid. Lleva la mención: "Doctor Joannes del Barrio A Sepulveda auditor sue cancellariae del Quito suis expensis Fieri Curavit. Anno 1599". Representa a Don Francisco de Arobe, de 56 años, con dos hijos: a su derecha, Don Pedro de 22 años, a su izquierda Don Domingo de 18 años, referencias que están escritas por encima de las cabezas de los personajes.

Para 1598, el misionero Gaspar de Torres junto a indios cayapas, lachas y otros de los confines de Lita llegaron a Quito para certificar su lealtad y colaboración en la reducción y pacificación de Esmeraldas. En 1599, lo hacen Francisco Arobe, y dos de sus hijos, Pedro y Domingo, caciques principales en las tierras de la Bahía de San Mateo, para colaborar en la pacificación de la región, según autos de de la Secretaria de la Real Audiencia "Arobe, sus hijos y los indios que lo acompañaban dieron la paz y obediencia al Rey y dellos en su rreal nombre se tomo posesion y el asiento y capitulaciones y ansi quedaron y estan puestos por vasallos suyos en su rreal Corona".

Mediante un documento enviado a Illescas denominado "Real Provisión de perdón y seguro para Illescas, sus hijos, deudos, parientes y los demás a él sujetos", las autoridades daban respuesta a las peticiones del líder negro que hiciera en 1585 y no habían sido aceptadas. Los Illescas decidieron acercarse a las autoridades españolas.

El 6 de julio de 1600 los hijos de Alonso Illescas, Sebastián y Antonio, parientes e indios de sus parcialidades salieron a la ciudad de Quito. Los hijos de Illescas -ya bautizados- manifestaron el deseo de ser confirmados. El oidor Juan del Barrio Sepúlveda apadrinó a Sebastián quien adopto el nombre Alonso Sebastián de Illescas, y el fiscal de la Audiencia, don Blas Torres Altamirano, a Antonio quien desde entonces se denominó Baltasar Antonio de Illescas. La intención de los Illescas era asegurar vínculos con las autoridades mediante el parentesco o compadrazgo a fin de garantizar la vigencia de las negociaciones y permanencia del cacicazgo negro constituido al margen del poder colonial.

Se elaboró un documento denominado "Asiento, posesión y juramento de fidelidad", especificando las actividades que debía cumplir la población negra: socorrer a los náufragos que lleguen a la costa, fundar pueblos para ser habitados por negros, zambos e indios bajo el mando de Illescas y con el amparo de la doctrina cristiana; colaboración en las obras del nuevo camino: atención de tambos, navegación por los ríos, vigías en los puertos y establecimiento de una villa de españoles en algún puerto de la costa del Pacífico.

En 1615 para favorecer el comercio se establecieron dos caminos de la Sierra hacia la costa de Esmeraldas, uno que partía de Ibarra al Río Santiago y el otro de Quito a la Bahía de Caraquez. Se solicitó la colaboración de los negros de Coaque, la respuesta de los Illescas fue acudir a a Quito a pedir instrucciones, aprovechando la entrevista para solicitar el envío de soldados que les permitiera recuperar a doscientos cincuenta indios de Coaque y Cabo Pasado, y se encontraban prófugos. Esta y otras visitas que hicieron los negros hacia Quito tenían como objeto ratificar la vigencia y cumplimiento de las negociaciones a través de la entrega de servicios mutuos.

En los registros de obra del año 1623 figuran los pagos realizados a los Illescas y los indios a su cargo. El proyecto de los caminos tenía como objetivos llegar hacia el sur hasta Cabo Pasado y al norte hasta la isla Gorgona (Colombia), solicitando la colaboración de los cacicazgos negros según correspondiera a los Arobes -al norte- o a los Illescas -al sur-. La tarea de los negros consistía en construir tambos, realizar las funciones de vigías, dedicarse a las pesquerías y a cortar la madera.

Para el año 1657, el capitán genovés Juan Vicencio Justiniani inicia la construcción de un camino que partía de Ibarra, hasta la desembocadura del Mira y de allí al puerto de Gorgonilla, solicitando cincuenta negros del pueblo de San Mateo de las Esmeraldas. Por ese tiempo el gobernador negro era Gaspar Méndez. Éste dirigirá a la Audiencia de Quito un memorial señalando que las actividades se desarrollaban con permanente abuso del genovés: falta de pago de jornales, alimentos y malos tratos. Se movilizaron los negros para poblar Tumaco, motivando su huida hacia Coaque y Cabo Pasado, zona bajo el liderazgo de los Illescas. El conflicto fue resuelto nombrando un gobernador indio -Antonio Pata-, hecho que marca el fin del liderazgo de los caciques negros en Esmeraldas. Si bien los negros continuaron trabajando en la edificación de los caminos, su presencia fue cada vez más esporádica.

Para 1735 Pedro Vicente Maldonado, inicia la construcción de un camino entre Quito y Esmeraldas. Trató de modificar la vida de los pobladores -indios, negros, zambos, mulatos- de las tierras bajas de Esmeraldas, Según él había que actuar "frente a la miseria e infelicidad de estas poblaciones que más parecen tugurios de ermitaños o cavernas de fieras, que lugares habitados por racionales".

Aunque concluyó el camino en 1741, el proyecto se malograría: los indios y negros encargados del mantenimiento del camino abandonaron las tareas asignadas, dejaron los pueblos creados para contenerlos y se reagruparon en espacios donde pudieron seguir con sus pautas culturales. Sin embargo el trabajo sirvió para difundir la noticia de la riqueza de estas tierras, en especial la de sus lavaderos de oro ubicados en las cuencas de los ríos Bogotá, Santiago y Cayapas, esto atrajo familias esclavistas de Barbacoas, Popayán, Cali y Quito, que movieron sus "reales de minas" a Esmeraldas, dando lugar a los primeros esclavizados para trabajar en las minas. Poco a poco Esmeraldas se convierte en un importante polo económico del Reino de Quito.

Afroecuatorianos

Hoy son aproximadamente 500.000, asentados principalmente en la Provincia de Esmeraldas y en la cuenca del río Chota en los límites entre las provincias de Imbabura y Carchi. Desde los naufragios del siglo XVI cuando se organizaron en palenques y aportaron su cultura, arte y costumbres heredadas de sus ancestros africanos, tomando matices y adopciones de culturas americanas nativas, hubo dos posteriores corrientes migratorias:

Marimba

Músicos con marimba de la zona de Esmeraldas.
Fotografía del siglo XIX.

Con el proceso de abolición de la esclavitud que comenzó con la ley de vientres decretada en 1821 por el Segundo Congreso de la Gran Colombia en 1821, se produjo un segundo momento de asentamiento de negros en Esmeraldas. Después de 1850, un gran número de trabajadores de las minas colombianas no querían seguir viviendo en tierras que representaban para ellos su antigua condición. Aquella migración se vio facilitada porque el oro escaseaba y la frontera entre Colombia y Ecuador no estaba marcada estrictamente.

El tercer momento de migración negra comenzó en 1950 con la instalación de empresas agrícolas en la provincia de Esmeraldas para la exportación de frutas.

El aspecto más visible y conocido de la cultura afroecuatoriana es la música. Por un lado, está la música negra de la provincia de Esmeraldas. En este lugar se desarrolló y conservó la música característica de las comunidades afro descendientes de esta zona que se caracteriza principalmente por el uso de la marimba y tambores.

Por otro lado están las comunidades negras del Valle del Chota donde se desarrolló el ritmo conocido como Bomba del Chota, usualmente tocado por guitarras y tambores. Los dos tipos de música difieren mucho entre sí, dado a que la música esmeraldeña es más fuerte en su herencia afro mientras que la bomba del chota nos muestra el desarrollo en la sierra ecuatoriana y así en forma más clara las influencias indígenas y mestizas.

Con respecto a la religión en los afroecuatorianos, es notoria la ausencia de rastros de cultos africanos en el Ecuador. Así, a diferencia de lo que ocurre en Cuba o Brasil, no se tiene una concordancia religiosa o un culto africano activo. De todas formas es importante tomar en cuenta expresiones religiosas católicas de los pueblos esmeraldeños, en los cuales suele jugar papel importante con cantos y música con una identidad muy específica, como es el caso de la Misa esmeraldeña.


Fuentes:

Enciclopedia del Saber Afroecuatoriano. Gráfica Iberia - Quito. 2009

http://soymusicaecuador.blogspot.com.ar/2012/06/culturas-musicales-de-resistencia-los.html

De esclavizados a comuneros en la cuenca aurífera del Río Santiago - Río Cayapas (Esmeraldas). Etnicidad negra en construcción en Ecuador. Siglos XVIII- XIX. Rocío Rueda Novoa