Cultura Tiwanaku

 
 
Cargando ....
  Culturas nativas de América
PortadaPortada Culturas Áreas Culturales Primeros Americanos Sitios Arqueológicos Arte Precolombino Cosmogonía Dioses y Personajes Míticos Lenguas Escritura y Simbología Biografías Textos y Documentos Mapas Colecciones Pictóricas y Fotográficas
 
 
 
 
 

Tiwanaku, Tiahuanaco, Tiwanakota.

Hábitat: Originarios del sur del lago Titicaca (Bolivia), llegaron a dominar territorios del sur del Perú, norte de Chile, el altiplano boliviano, y algunas localidades del norte argentino.

Área Cultural: Andina Meridional (América del Sur)

Cronología: según la tesis boliviana, habría iniciado su temporalidad hacia el 1.500 a. C. Otros estudios la ubican en el año 100 a. C. Culminó en el siglo XII, al parecer por circunstancias vinculadas a una larga y aguda sequía.

Lengua: Pukina


Cosmogonía:


Apéndices:

Desde su centro en el sitio Tiwanaku, irradió su cultura a un área que pudo tener una extensión de 700.000 kilómetros cuadrados. Se han identificados fases o períodos para explicar el desarrollo alcanzado, que la ubicó entre las más desarrolladas en la antigua América del Sur, las diversas temporalidades, denominaciónes y subdivisiones recibidas, nos atrevemos a resumirlos en las siguientes:

Aldeano (inicios hasta el 100 d. C.)

Era una aldea como muchas más en la región dominada culturalmente por las Wankarani, Chiripa y Pukara.

Urbano (hasta el 700 )

El incremento de la agricultura generó excedentes de producción, permitiendo el crecimiento de un centro urbano, el mantenimiento de una clase dirigente y la realización de monumentales obras.

A partir del 300 d. C. era el centro cultural, comercial y religioso de la región. Para el año 500 d. C., extendió el fenómeno urbano a ciudades satélites, y comenzó a enviar colonos a ambos lados de los Andes.

Expansivo o Imperial (hasta el siglo XII)

Su criterio Imperial estaba basado en intereses económicos: aumentó la escala y complejidad colonizadora, controló la red comercial circunlacustre del Titicaca, el altiplano y estableció enclaves comerciales en zonas alejadas.

Todo esto lo podés conocer en el siguiente cuadro:

Expansión Tihuanaco

Ciudades satélites y expansión Tiwanaku

Los vínculo del mapa, te vinculan al tratamiento del sitio en esta sección.

Al sur del lago Titicaca, las serranías de Achuta al norte y Quimsachata al sur, envuelven el territorio donde nació y creció la cultura Tiwanaku.

Hasta el año 100 d. C. el sitio fue una aldea más entre muchas otras de la región. Las culturas Wankarani en el altiplano de Oruro, Chiripa en la orilla sur del lago Titicaca y Pukara en el norte de la cuenca, lideraban entonces el desarrollo cultural en el altiplano. Entre el año 100 y 400 d. C., comenzaron la construcción de las primeras estructuras monumentales, y cuando el señorío de Pukara se extinguió en el siglo III, ya habiendo absorbido las culturas Wankarani y Chiripa, Tiwanaku emergió como la suprema potencia del lago.

Para el año 500 d. C., extendió el fenómeno urbano a ciudades satélites -al sur del Titicaca-: Ojje, Lukurmata, Pajchiri y Khonkho Wankane, todas repitiendo su arquitectura: plataformas aterrazadas, patios hundidos y monolitos; y comenzaron a enviar colonos a las tierras bajas situadas a ambos lados de los Andes y a constituir enclaves comerciales en zonas alejadas.

Al oriente de los Andes colonizaron el valle medio de Cochabamba (Bolivia). Hacia el occidente: los valles de Azapa (norte de Chile), el valle medio del río Caplina (al sur de Perú, en la actual Tacna), y el valle de Moquegua (sur de Perú). También establecieron un importante contacto comercial en San Pedro de Atacama.

En puntos intermedio hubo ciudades fortaleza, como Konchamarka, en el valle de Yaco (Bolivia).

Hacia el año 800 d. C., el estado altiplánico estaba en la cumbre de su desarrollo político y económico y en condiciones de proporcionar seguridad, tecnología y gestión administrativa. Entonces aumentó la escala y complejidad colonizadora, el Imperio abarcó territorios del sur del Perú, norte de Chile, el altiplano boliviano, y algunas localidades del norte argentino.

Gradualmente comenzó a declinar, hasta desintegrarse en el siglo XI, al parecer por circunstancias vinculadas a una larga y aguda sequía.

Economía

Desde su ubicación estratégica en la cuenca lacustre, donde convergían rutas caravaneras, los dirigentes del Tiwanaku, pudieron controlar el flujo de bienes que se producían en zonas de más baja altitud, como la coca o el maíz.

Para afrontar el impacto del clima sobre la agricultura, construyeron campos de cultivo elevados, conocidos como "camellones" o "sukakollos", que evitaban las inundaciones y, a la vez, acumulaban humedad, moderando los bruscos cambios de temperatura y brindando abundantes cosechas. Su producción principal eran papa y mandioca.

Tuvieron especial importancia la domesticación de la llama y la alpaca, de los que obtenían carne, lana, abono para combustible y un medio de transporte de cargas. Este medio le permitió la integración de enormes redes comerciales por medio de las cuales importaron materias primas como oro, estaño y cobre.

Organización Social

La organización social, que tuvo características igualitarias en un inicio, fue experimentando un proceso de incremento gradual en su complejización social, arribando al estado teocrático con una sociedad altamente centralizada y un marcado orden en sus estamentos.

El escalón más alto lo componía funcionarios administrativos, sacerdotes y militares que formaban parte de la aristocracia gobernante, debajo los artesanos de las distintas disciplinas y por último el campesinado agricultor.

Hacia el 900 d. C. el centro de Tiwanaku alcanzó una población cercana a los 46.000 habitantes en una extensión de 8 kilómetros cuadrados. Para ese tiempo una era una gran urbe cuyos templos megalíticos guardaban una orientación estelar.

El trabajo pesado se hacía utilizando el tiempo sobrante de los campesinos, quienes ocupaban para la agricultura sólo cuatro meses al año, dedicando los restantes a las obras públicas. Durante el lapso que duraban los tributos laborales para el Estado, éste se encargaba de alimentar y alojar a los campesinos, así como de agasajarlos en forma periódica con chicha de maíz o quinoa, hojas de coca, comidas especiales y obsequios.

El trabajo de los campesinos sirvió también para alimentar a la burocracia y a grupos de artesanos altamente calificados, que vivían dedicados por completo a su oficio en las barriadas que circundan el núcleo cívico-ceremonial de Tiwanaku.

La élite de Tiwanaku, buscaba diferenciarse de la gente común: usaban joyas, orejeras y túnicas, tocados y gorros más sofisticados, que formarían luego parte de su ajuar mortuorio.


Fuentes:

Tiwanaku. Señores del Lago Sagrado. José Berenguer Rodríguez. Museo Chileno de Arte Precolombino, 2000.