Viento Zonda

 
 
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Viento Zonda

Fiambalá, Catamarca.
Al fondo comienza el viento Zonda a levantar nubes de arena.

El viento toma su nombre de la Quebrada del Zonda, San Juan, lugar donde se consideraba su punto de origen.

Este fenómeno consiste en el súbito calentamiento del aire, brusco descenso de su humedad y desaparición de la nubosidad, que acompañan generalmente a un viento intenso que sopla desde la Cordillera de los Andes y se abate sobre sobre los valles subandinos durante el periodo comprendido entre los meses de mayo y octubre.

Los vientos suelen soplar a unos 50 km. por hora durante las horas de sol, en coincidencia con el periodo de menor estabilidad termodinámica.

Por algunos es llamado Huayra Puca, o "Viento de las brujas", por el poder negativo que desencadena en el ánimo de las personas, produciendo sopor, angustia, sofocación, depresión, alergias (arrastra polvo y esparce el polen) y presión alta.

Leyenda

El indio Huampi gobernaba varias tribus de las que habitaban los valles calchaquíes. No había otro que se destacara como él por su indomable valor y su extraordinaria destreza en el manejo de las armas.

Admirado y temido por todos, era al mismo tiempo amo y señor de toda la comarca ...

Manejaba el arco con tal habilidad que no perdía víctima a la que arrojara sus certeras flechas.

Por eso en los montes, valles, praderas y bosques que recorría, tanto caían guanacos, vicuñas y huillas, como los cóndores, los suris y toda clase de aves ...

Huampi no perdonaba, en sus frecuentes cacerías, ni las crías más chiquitas. Iba de este modo despoblando de animales la región. Y no era justo que así sucediera.

Volvía un día, al caer la tarde, cargado de caza, cuando se le apareció Pachamama, entre resplandores:

-¡Huampi, mal hijo de la Tierra!, ¿Te has propuesto terminar con todos los animales?, ¿Por qué los persigues sañudamente?. Hasta los pájaros del bosque te tienen miedo y callan cuando apareces.

Huampi bajó la cabeza y Pachamama prosiguió :

-¿Piensas indio soberbio, que he creado los animales para que tú los mates?. Sigue matando y llegará el momento en que te faltará su carne para comer y su leche, y sus pieles para cubrirte. Si no dejas vicuñas ni guanacos, ¿donde encontrarás lana suave y sedosa para tejer tus mantas ?. Si no dejas llamas, ¿qué animal llevará las cargas a lugares lejanos ?. ¡Mata las aves y no tendrás plumas para adornarte!. Eres ambicioso y egoísta, y desagradecido porque no sabes apreciar ni respetar los bienes que te da la Madre Tierra. Huampi no tienes corazón. No mereces que te perdone ..., sino un castigo por tu maldad, y te llegará ...

Y Pachamama desapareció envuelta en su luz, Huampi creyó despertar de una pesadilla. Estaba paralizado de miedo. Intentó dominarse, pero los amargos reproches de Pachamama y la amenaza de castigo le atormentaban duramente. Apoyando en el grueso tronco de un árbol, entregado a sus reflexiones, oyó un silbido.

-¿Qué es eso ?. ¿Será el anuncio del castigo de la Pachamama?

Y no estaba equivocado. Al tiempo sintió su rostro azotado por el aire, que quemó su oscura piel; las ramas de los árboles se agitaban, hojas, flores y frutos se arremolinaron a sus pies y el silbido era cada vez más lastimero y terrible.

Huampi no dudó ya ... Era la furia de la Madre Tierra sobre él y sus dominios, en forma de huracán espantoso.

Era el castigo prometido.

Dicen que, desde entonces, sopla el viento Zonda por los valles andinos con voz casi humana.

Otra versión

El anciano consejero le dijo: "Tokonar, cacique de estas tribus calchaquíes, no debes ser tan presuntuoso. Ya todos saben que no existe mejor cazador en la región. No mates porque sí. Si cada hombre matara como tú, en poco tiempo nos quedaríamos sin animales".

Oyó un ruido sordo a sus espaldas. Se volvió. Avanzó sigilosamente. Otro crujido. Se detuvo. Tensando el arco apuntó al lugar. Un chasquido y silencio ... Seguro de haber matado a la presa, entreabrió las malezas. Era un guanaco hembra que agonizaba, rodeada de sus tres o cuatro tequecitos (guanacos pequeños). Comprendió que sin su madre morirían en la selva. Pero ya era tarde. Recordó cuando esa misma mañana antes de salir, lo que su anciano consejero le había dicho.

Sintió culpa y arrepentimiento. Intentó extraer la flecha del cuerpo del animal pero nada se podía hacer. En eso un aliento cálido, casi quemante, lo envolvió. Entre tinieblas, se le apareció la figura de la Pachamama, la Madre Tierra:

-Tú, Tokonar, has despreciado las leyes de la naturaleza. Mataste por placer y no por necesidad. A partir de ahora sabrás lo que es ver agonizar los frutos de la tierra y el trabajo; tus descendientes sufrirán las consecuencias de este terrible error.

Tokonar huyó hacia el campamento, pero un silbido poderoso no lo dejó llegar: el viento huracanado lo envolvía. Cayó arrastrado por las ráfagas furiosas y quedó sin sentido.

Cuando despertó se encontró con un campo desierto, y más tarde, supo que el calor del viento había quemado los frutos y sembradíos. Ese año la tribu no tendría alimentos para subsistir. Y así cuenta esta leyenda el origen del viento Zonda, viento que recorre la región andina. Cada vez que sopla el Zonda, los habitantes de los valles calchaquíes recuerdan la necesidad de respetar la vida de las especies animales que la Pachamama les entregó generosamente.