Lobizón

 
 
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LobizónSegún Juan B. Ambrosetti, por primera vez escuchó sobre el "lobisome" en el estado de Rïo Grande do Sul, Brasil. Allí no solamente se habla de él, sino que también está presente en algunos cantos populares.

"El ser lobizón es condición fatal del séptimo hijo varón seguido, y si es la séptima hija mujer seguida, serán en vez, bruja."

El lobizón (o lobisón) es la metamorfosis que sufre el varón en un animal parecido al perro y al cerdo, Con grandes orejas que le tapan la cara, y con las que produce un ruido especial. Su color varía en bayo o negro.

Todas los viernes, a las 12 de la noche, que es cuando se produce esa transformación, sale el lobizón para dirigirse a los estercoleros y gallineros, donde come excrementos de toda clase, que constituyen su principal alimento, come también las criaturas aún no bautizadas.

En estas correrías sostiene formidables combates con los perros, que, a pesar de su destreza, nunca pueden hacerle nada, pues el lobizón los aterroriza con el ruido producido con sus grandes orejas.

Si alguno de noche encontrase al lobìzón, y sin conocerlo lo hiriese, inmediatamente cesaría el encanto y recobraría su forma primitiva de hombre manifestándole, en medio de las mas vivas protestas su profunda gratitud por haber hecho desaparecer la fatalidad que pesaba sobre él.

La gratitud del lobizón redimido es, sin embargo, de las mas funestas consecuencias, pues tratará de exterminar, por todos los medios posibles, a su bienhechor. De modo que lo mejor, cuando se lo encuentra, es matarlo sin exponerse a esas desagradables gratitudes.

El individuo que es lobizón, por lo general, es delgado, alto, de mal color y enfermo del estómago pues dicen que, dada su alimentación, es consiguiente esta afección, y todos los sábados tiene que guardar cama forzosamente, como resultado de las aventuras de la noche pasada.

Esta creencia esta tan arraigada entre alguna de esa gente que no solo aseguran haber visto, sino que también, con gran misterio, señalan al individuo indicado de lobizón, mostrándolo con recelo, y hacen de ese hombre una especie de paria.

Otras versiones dicen que el hombre se convierte en lobo cuando es noche de luna llena, o cuando es viernes 13. Se dice además que si llega a pasar por debajo de las piernas de uno, se convierte en lobizón. Que suele comer los huesos de animales muertos, y que ronda por los cementerios y los perros le tienen mucho miedo. Puede atacar, no se puede deducir su reacción.


Fuentes:

http://www.folkloredelnorte.com.ar/