Cultura La Candelaria

 
 
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La Cultura de "La Candelaria" toma el nombre del departamento salteño donde fuera descubierta. Se desarrolló entre los años 200 d. C. y 1.000 d. C. aproximadamente.

Geográficamente se distribuye por el este y sur de Salta y norte de Tucumán.

Su nombre le fue dado por Alfred Métraux quien, a comienzos de la década de 1930 hizo las primeras exploraciones. Las investigaciones posteriores de Stig Ryden aportaron abundante material que permitieron formular un diagnóstico más preciso de este complejo.

Cerámicas correspondientes a los estilos de La Candelaria, o similares se encuentran en Tafí del Valle (Tucumán) y en el Valle de Hualfín (Catamarca).

Es difícil determinar si las piezas resultaron de un intercambio comercial, por un proceso de aculturación o si la cultura de La Candelaria tuvo un temprano desplazamiento en forma más o menos pura a estas regiones, hecho muy poco probable debido a las condiciones ambientales muy distintas.

Las viviendas eran generalmente de planta circular de unos 6 metros de diámetro, delimitadas por una hilera de piedras clavadas en el terreno. Han sido construidas con materiales perecederos, habiéndose utilizado las piedras planas clavadas como una especie de zócalo que aseguraba al suelo las ramas y postes de las paredes. Estos recintos están aislados unos de otros. Otro tipo de patrón de vivienda se ha hallado en Chuscha: se trata de un espacio central con pequeños semicírculos adosados alrededor de éste. En los Altos de Medina también se han encontrado estructuras similares.

El elemento más característico y mejor conocido son los tipos cerámicos: urnas de color rojo y negro. Las urnas, recipientes de gran tamaño, sirvieron para la inhumación de niños y adultos. Llevaban guardas geométricas formando ángulos o zigzags alrededor del cuello y que fueron hechas cuando la pasta estaba aún fresca. También es común que tengan aplicaciones de pequeñas figuras modeladas. Las paredes son delgadas aun en las piezas de gran volumen, la técnica alfarera era depurada. Otra particularidad, es la creación de seres fantásticos, mezcla de atributos humanos y animales, con cuerpos rechonchos.

Las tumbas fueron dispuestas a cierta distancia de las habitaciones en partes bajas de las lomadas. Generalmente los cadáveres han sido acompañados por objetos como vasos de cerámica, collares, algunos adornos de metal, puntas de flechas o pendientes de piedra.

La subsistencia consistió en carne de camélidos, aunque no fue su principal alimento. Es factible la domesticación de este tipo de animales ya que éstos aparecen representados en algunas piezas cerámicas.

El maíz debió ser el cultivo más importante de la zona, de acuerdo de lo que puede inferirse de algunos granos encontrados dentro de urnas funerarias. En superficie se han encontrado morteros y otros instrumentos de molienda.

Los instrumentos de piedra más abundantes son las hachas, pero también hay en menor medida puntas de flecha, piedras de boleadoras, adornos, figurillas con formas humanas y animales.

El escaso desarrollo de la metalurgia en Candelaria, manifestada por unos pocos objetos, sugiere que no fue autóctona sino que las piezas se importaron de otras regiones, probablemente de las situadas al oeste del Aconquija.

En hueso se encontraron punzones, un objeto que se cree que sirvió para tejer y una espátula. Los pueblos Candelaria han fabricado una serie de instrumentos musicales de viento.


Fuentes:

Argentina Indígena Vísperas de la Conquista. Alberto Rex González y José A. Pérez. Editorial Paidós. 2.000.