Tradición Tupiguaraní (Amazonas)

 
 
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Cerámica del sitio Domingos


Cultura Material

La Tradición se caracteriza por la presencia de cerámica pintada con policromía y otras técnicas de decoración plástica; enterramientos secundarios en urnas, artefactos de piedra tallada y pulimentada: lascas, cuchillos, hachas y tembetás (adornos labiales masculinos), y presencia de hogares y hornos.

Los restos cerámicos resultan la casi totalidad de las evidencias arqueológicas de estas sociedades. La cerámica pintada es elemento diagnóstico de la Tradición Tupiguaraní, se caracteriza por presentar una decoración policroma con colores fuertes -rojo, negro y marrón oscuro- sobre un fondo con engobe claro generalmente blanco. Son comunes las bandas anchas de color rojo, algunas piezas son decoradas sólo con engobe, también generalmente rojo.

En la imagen: vasija con decoración corrugada del sitio Domingos.
A la llegada de los europeos a América del Sur, las lenguas del tronco Tupí eran habladas -casi ininterrumpidamente- a lo largo de todo el litoral Atlántico desde la desembocadura del Amazonas hasta el río de La Plata, cubriendo una extensión de más de seis mil kilómetros. En el sentido este-oeste iban desde el Atlántico a los Andes, cubriendo una distancia de casi 1.500 kilómetros. Una dispersión de tal magnitud fue interpretada como resultado de extensas migraciones.

Para el centro del origen y las rutas de expansión de los Tupí-Guaraní no hay consenso; sí para el hecho que antes del inicio de la Era Cristiana, se generó movimiento migratorio que produjo una escisión, los tupíes se dirigieron hacia el norte y la costa atlántica y los guaraníes hacia el oeste y sudeste. Se distinguen dos grupos de yacimientos arqueológicos: uno desde el actual estado Maranhão hasta Río de Janeiro en sudeste de Brasil, y otro desde el estado de San Pablo hasta Argentina; corresponden etnográficamente a territorios Prototupí y Protoguaraní respectivamente.

Desde el punto de vista arqueológico, los grupos de tronco Tupí fueron relacionados con una tradición cerámica denominada Tupiguaraní (sin guión intermedio, para diferenciar la palabra de los hablantes Tupí-Guaraní del siglo XVI y XVII, ya que no se podía afirmar con veracidad una ancestralidad directa). Tal denominación tuvo inicio en el contexto del Programa Nacional de Pesquisas Arqueológicas (PRONAPA), dirigido por la pareja de arqueólogos norteamericanos Betty Meggers y Clifford Evans entre 1965 y 1970. El Programa, ante el desconocimiento arqueológico de la región Amazónica tuvo su continuación en el PRONAPABA (Programa Nacional de Pesquisas Arqueológicas da Bacia Amazonica).

Los estudios realizados bajo la tutela de los programas mencionados tenían el objetivo de identificar fases arqueológicas y posteriormente relacionarlas con las cuatro tradiciones cerámicas propuestas por Meggers y Evans (1961): Hachurado en zonas, Borde inciso, Inciso punzonado y Polícroma. Entonces el hallazgo de un tipo cerámico correspondía a un grupo cultural, sin considerar las especificidades locales y regionales de los pueblos que la producían; así todos los vestigios de grupos ceramistas del litoral brasileño fueron asignados a la Tradición Tupiguaraní, concibiéndolos como un gran bloque cultural homogéneo.

El hallazgo de un tipo cerámico correspondía a un grupo cultural, el uso de los conceptos de fases y tradiciones resultó meramente una descripción de los fenómenos de continuidad de los aspectos relacionados con las tipologías cerámicas, la propagación de ellas se interpreta como difusión, y los cambios como migración o sustitución de un grupo por otro. Hubo un empirismo excesivo y pobreza en el análisis teórico de los datos. En la actualidad no se correlacionan fases y tradiciones directamente con un grupo étnico, pero los datos producidos por el PRONAPA y el PRONAPABA con base en excavaciones rápidas y recolección superficial de materiales no posibilitan interpretaciones alternativas, evaluar patrones de asentamiento, tiempo de ocupación y rutas de expansión.

Los datos de los posibles Tupís en el Amazonas son pobres en términos arqueológicos, los sitios investigados fueron pocos; en los modelos de expansión Tupí las diferencias étnicas y los procesos de cambios culturales no fueron considerados, los Tupí-Guaraní fueron vistos como un grupo cultural homogéneo y estático, siendo menospreciados los procesos de interacciones con otros grupos.

Tradición Tupiguaraní en AmazoniaLos vestigios cerámicos no pueden ser analizados aisladamente, es necesario estudiar la relación con otros vestigios, así como los aspectos ambientales del entorno. La teoría de Donald Ward Lathrap (1970) de la dispersión y difusión de tecnología a través de los pueblos de lengua Tupí como portadores de la Tradición Policroma, es discutible. La pintura policroma es recurrente en otras tradiciones arqueológicas y por sí misma no es suficiente para hacer una correlación entre grupos étnicos.

La presencia de la Tradición Tupiguaraní en la Amazonia fue identificada inicialmente a partir del estudio de colecciones arqueológicas de algunas regiones del sur y sureste de Pará y confirmada posteriormente en las Sierra de Carajás:

Sub-tradición Itacaiúnas

En la región del bajo Tocatins entre las ciudades de Marabá y Nazaré dos Patos, los arqueólogos brasileros Mário Ferreira Simões y Fernanda Araújo-Costa localizaron en 1987, 37 sitios que fueron agrupados en tres fases arqueológicas: Tauá, Tucuruí y Tauarí, todas asignadas a la Tradición Tupiguaraní, sub-tradición Itacaiúnas, relacionadas con la tradición cerámica Inciso-Punteada.

Tauá

Fue identificada en cinco sitios que correspondieron a lugares habitacionales en el territorio comprendido entre las ciudades de Tucuruí y la villa de Nazaré dos Patos. El material fue recogido a una profundidad de 70 cm y no fue datado.

La cerámica es acordelalada -rodetes superpuestos que son unidos en la superficie interna, quedando la exterior sin alisar-, con caraipe -pequeños trozos de corteza de árbol carbonizados y triturados- como antiplástico. El fino acabado de la superficie llama la atención, las decoraciones son sofisticadas. Entre los artefactos líticos se ubicaron raspadores, cuchillos y hojas de hacha pulidas.

Tucuruí

Considerada la más simple de las tres, fue caracterizada a partir de los vestigios arqueológicos de un conjunto de 20 asentamientos de habitación. Los sitios estaban distribuidos alrededor de la actual ciudad de Tucuruí, aunque sus vestigios llegan hasta Cametá.

El material -datado en el año 1.000 d. C.- se ubicó a una profundidad de 90 cm. La cerámica era producida con la técnica del acordelado, como antiplástico usaron arena o caraipe, el engobe es rojo con pintura policroma y decoración incisa y moldeada. El material lítico se compone de raspadores, cuchillos, batidores y morteros.

Tauarí

Se ubicó en una serie de asentamientos entre la boca del río Itacaiúnas y las proximidades del trecho de los rápidos del río Tocatins. El material arqueológico recolectado a unos 70 cm de profundidad consiste en artefactos líticos lascados y pulidos: raspadores, cuchillos, batidores, hojas de hacha y puntas de proyectil. y cerámica de engobe rojo, pintura bicroma o policroma y decoración incisa. Como las otras dos fases la técnica era acordelada, el tratamiento de la superficie no era tan sofisticada como en la fase Tauá; incluso a veces, muy rudimentaria.

Fragmentos cerámicos. Caballo Blanco, Nova Ipixuna 3El sitio fue datado en el año 1.150 d. C.


Dos sitos, relevados durante el desarrollo de una obra de tendido eléctrico entre Pará y Maranhão, se destacan por la proximidad geográfica y la semejanza de la industria cerámica asociada a la ocupación Tupí -y a la fase Tauarí de la Sub-tradición Itacaiúnas- en los bajos del río Tocatins: Caballo Blanco ("Cavalo Branco") y Nova Ipuxuna 3. Las dataciones obtenidas van de 200 a 1300 años antes del presente.

Caballo Blanco. Superficie 170.000 m2

Localizado cerca de la ciudad de Marabá, el riacho Matrinxã -afluente secundario del Tocatins- limita al sitio por el este. Las excavaciones arrojaron unos 3.500 fragmentos líticos y 50.000 cerámicos, ubicados -término medio- a 30 cm. de profundidad.

Nova Ipixuna 3. Superficie: 14.200 m2

Localizado en el municipio homónimo, en la planicie de inundación del río Ipixuna, afluente del Tocatins. Las excavaciones se hicieron a una profundidad media de 30 cm, se recolectaron 2.439 fragmentos cerámicas y 13 piezas de material lítico.

Cerámicos en Domingos.

Conjunto de artefactos cerámicos en Domingos.

Los sitios están separados por unos 25 kilómetros. La densidad de los materiales fue mucho más alta en Caballo Blanco, y las piezas estaban mejor confeccionados, hechos que unidos a las diferencias de superficie, sugieren que Caballo Blanco fue una aldea y Nova Ipixuna 3, un campamento o una "estructura temporaria".

Domingos

El sitio Domingos (PA-AT-247) esta localizado en la margen derecha del río Parauapebas, Canaã dos Carajás, Pará. En un área plana y suavemente elevada en relación con el río. Se encontraron fragmentos cerámicos junto a restos de fogones. Fue datado entre 500 y 1300 años antes del presente y asociado a la Tradición Tupiguaraní a través de la sub-tradición Itacaiúnas.


Fuentes:

• O POTENCIAL INTERPRETATIVO DOS ARTEFATOS CERÂMICOS: A TRADIÇÃO TUPIGUARANI NA AMAZÔNIA. Sousa, Eliane da Silva

• PARTICULARIDADES DE LA CERÁMICA PINTADA TUPIGUARANI. Rachel Lima Rocha.

• Indústrias líticas em sítios cerâmicos na Amazônia: um estudo do sítio Domingos, Canaã dos Carajás, Pará. Lucas Bueno y Edithe Pereira.

• A TRADIÇÃO TUPIGUARANI NA AMAZÔNIA. Edithe Pereira, Maura Imazio da Silveira, Maria Christina Leal F. Rodrigues, Cíntia Jalles de C. de Araújo Costa y Christiane Lopes Machado

• Sitio Cavalo Branco e Sítio Nova Ipixuna 3: aldeia e acampamento Tupi no sudeste do Pará?. Fernando Ozorio de Almeida y Lorena Gomes Garcia.