Cultura Marajoara

 
 
Cargando ....
  Culturas nativas de América
PortadaPortada Culturas Áreas Culturales Primeros Americanos Sitios Arqueológicos Arte Precolombino Cosmogonía Dioses y Personajes Míticos Lenguas Escritura y Simbología Biografías Textos y Documentos Mapas Colecciones Pictóricas y Fotográficas
 
 
 
 
 

Mapa de la Isla de Marajó señalando los sitios arqueológicos. Meggers y Evans. "Archeological investigations at the mouth of the Amazon" (1957).

Abajo: Ejemplos de cerámica, ampliar imagen para además ver descripción.

Donde el Amazonas encuentra el Atlántico, hace millones de años se formó un conjunto de islas que constituyen el archipiélago fluvial más grande del mundo -47.000 km2-: Marajó, vocablo tupí que significa "protección del mar".

Su isla más grande -también llamada Marajó- es llana con suelos no muy aptos para la agricultura; durante la estación de lluvias esta rodeada de agua dulce, mientras que en la seca (julio-diciembre) en la parte septentrional el agua es salada. La mitad occidental está cubierta de bosques, en su mayoría inundados; mientras en la oriental hay inmensas praderas.

El origen de la cultura marajoara es objeto de debate, para algunos comienza con grupos que llegaron desde otras regiones de Sudamérica, probablemente de la zona subandina; otros sugieren que fue resultado de una evolución de las poblaciones locales.

Por su localización estratégica, la Isla estuvo en el centro de la disputa entre las naciones europeas en los primeros años de la colonización. En los mapas de la época se pueden identificar los fuertes militares y los grupos indígenas. El nombre "nación de los Joanes" o solamente "Joanes" en el norte de la isla, indicaba la nación más numerosa, por cuyo nombre era conocida: "Isla Grande de los Joanes".

Según el jesuita español Antonio Vieira (1608-1697) estaba habitada por diversas naciones que constituían dos grupos distintos: Aruanas y Nheengaíbas. Los Aruanas hablaban lengua arawak y en su expansión vinieron ocupando la costa norte de Sudamérica y entraron en Marajó doscientos años antes de la conquista. Los Nheengaíbas (en tupí: "gente de lengua incomprensible"), cuya filiación lingüística es una incógnita, eran alrededor de 29 naciones indígenas diferentes, el padre Viera cita los Anajás, Mapúas, Paucacas, Guajarás, Pixipixis, Boccas, Pauxos, Mmaianazes, Mocoes, Jurumas, Muanás y Sacacas. Algunos de esos nombres designan lugares donde fueron encontrados más tarde sitios arqueológicos de la Cultura Marajoara, los que sugiere que los Nheengaíbas habrían sido los productores de la cerámica.

La cultura marajoara se concentraba en las regiones bajas y anegadizas alrededor del lago Arari, donde construyeron los montículos -algunos con más de 10 metros de altura y 200 de largo- para cultivos, viviendas, cementerios y realización de ceremonias.

Fotografías de Betty J. Meggers y Clifford Evans, publicadas en "Archeological investigations at the mouth of the Amazon". Smithsonian Institution. Washington, 1957.

Sipó

Lugar habitacional en el sitio Sipó. Fase Ananatuba.

Bacurí

Lugar habitacional en el sitio Bacurí. Fase Mangueiras.

Igarapé

Montículo funerario en Igarapé. Fase Marajoara.

Belém

Montículo funerario en Belém. Fase Marajoara.

A fines de los años 1940, la pareja de arqueólogos estadounidenses Betty Meggers y Clifford Evans, estudiantes de la Universidad de Columbia, llegaron a realizar investigaciones para la tesis de doctorado en el delta amazónico. Notaron que los montículos ("tesos", "aterros") siempre eran encontrados en grupos y que en ellos algunos contenían cerámica decorada y otros sólo presentaban cerámica simple, de uso doméstico. Había una diferencia funcional: estaban los montículos-cementerio donde encontraban la cerámica decorada y urnas funerarias y los de actividad cotidiana.

Además, identificaron sitios dispersos por la isla con cerámicas diferentes a la marajoara de manufactura más modesta. Concluyeron que hubo poblaciones de orígenes diferentes, pero que eventualmente habían convivido unas con las otras. Llamaron a las ocupaciones anteriores a la Marajoara fases Ananatuba, Mangueiras y Formiga.

Las dataciones obtenidas muestran que la isla fue ocupada entre el 1.500 y 900 a. C. (fases Ananatuba y Mangueiras). Después de un intervalo de casi 800 años, volvió, ya en el inicio de la era Cristiana, a recibir poblaciones relacionadas con la fase Formiga, que sobrevivieron hasta el año 800 d. C. cuando fueron asimilados por la fase Marajoara que declina hacia el año 1300, reemplazada por la Aruana que portaban los nuevos grupos llegados a la isla.

Tanga

Tanga


Pieza de cerámica típica de la Cultura Marajoara, de forma triangular, delgada y cóncava con agujeros en las extremidades superiores por donde pasaban un cordón para sujetarlo al cuerpo. Se encontraban en los túmulos funerarios asociados a las mujeres, algunos cronistas indican que eran utilizadas en los ritos de pubertad.

Características de las fases alfareras:

Ananatuba: se encuentra en varios restos arqueológicos de la costa norte. La capas de tierra con tiestos son más gruesas y los restos más abundantes que las demás, excepto la Marajoara, indicando una vida sedentaria con ocupación prolongada de la aldea, o bien una población más numerosa. La cerámica es dura y lisa, con una coloración superficial entre amarilla y castaño. Sólo un pequeño porcentaje muestra adornos incisos y diseños bien acabados. Su final resultó de la conquista del territorio por grupos que hasta entonces ocupaban el extremo oeste de Marajó y la isla de Caviana y portaban una diferente tradición cerámica.

Mangueiras: La mayoría de las piezas son pequeñas vasijas y tazones sin decoración, utilizados seguramente como recipientes de cocina. La decoración resultaba del raspado de la superficie formando líneas paralelas y cruzadas. Son características de la fase la representación de figuras (ídolos).

Formiga: De menor calidad que las anteriores, tiene un color rojo ceniciento, las pocas que tenían decoración no guardaban ningún estilo característico.

Marajoara: Aparecen los cacicazgos producto de uniones de grupos. La amplia producción de cerámica se cree fue realizada por artesanos especializados, hay vasijas, botes, piezas mortuorias y urnas funerarias, tangas, cencerros, figuras, bancos, adornos labiales y para las orejas; entre los objetos rituales: pipas tubulares y pintaderas para maquillar sus cuerpos.

Los motivos de decoración en general son dibujos laberínticos simétricos y repetitivos, aunque abundan imágenes zoomorfas y antropomorfas como expresión de mitos y creencias.

Arua: Cerámica sencilla, con porcentajes de piezas decoradas menores a los de todas las fases mencionadas, los adornos se limitaban a una serie de anillo o círculos alrededor de las urnas funerarias. Como en la fase Marajoara, los pueblos practicaban entierros secundarios en vasijas grandes, pero agrupaban las urnas sobre la superficie del suelo en vez de enterrarlas en montículos artificiales. Las aldeas, establecidas a lo largo de los canales en los bosques próximos a la costa, eran más pequeñas y menos duraderas que las de cualquiera de las demás fases.

Meggers y Evans El matrimonio de arqueólogos norteamericanos Betty Meggers (1921) y Clifford Evans (1920 - 1981), entre las décadas de 1940 y 1960, identificaron distintas tradiciones cerámicas amazónicas por los tipos de decoración utilizados.

Meggers revolucionó el campo de la arqueología con su afirmación acerca de una prehistórica relación entre los pueblos del noroeste de América del Sur y de Japón. Además de investigar la cuenca del Amazonas, realizó trabajos en Guyana, Venezuela, Ecuador Perú y Chile.

Anna C. RooseveltAnna C. Roosevelt.

Estadounidense, bisnieta del presidente Teodoro Roosevelt. Doctora en Arqueología y Antropología, a cargo del Departamento de Antropología, del Field Museum of Natural History, Chicago Illinois.

En una publicación de 1991 "Constructores de montículos en la Amazonia: Arqueología Geofísica en la Isla de Marajó", Roosevelt presentó los resultados preliminares en el Montículo de los Bichos. Contribuyó para que el simbolismo de la cerámica fuera comprendida, enfatizando que el arte marajoara era religioso o sagrado, relacionado con la organización social, la producción y el manejo de los recursos naturales. Los objetos habrían sido usados en ritos chamánicos, mortuorios, rituales de iniciación y veneración comunal de ancestros y dioses.


Fuentes:

Cultura Marajoara. Denise Pahl Schaan

Arte precolombino amazónico. Colin McEwan.

Sudamérica Indígena. Dick Edgar Ibarra Grasso. TEA, Buenos Aires 1994.