Antiguos Mayas. Ilustraciones de Herbert M. Herget

 
 
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Herbert M. Herget (Estados Unidos, 1885 - 1955)

Nació en San Luis, Misuri, allí se graduó en la Escuela Madison, y luego fue a la Escuela de Bellas Artes de la Universidad de Washington. Trabajó varios años para la revista National Geographic, de cuyas ediciones hemos tomado sus series "Portraits of Ancient Mayas" (Noviembre de 1935) y "Life and Death in Aciente Maya Land" (Noviembre de 1936) de 10 ilustraciones cada una. Los epígrafes -traducidos- corresponden a sus publicaciones originales.

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Yum Kax, dios de la agricultura, arroja granos de maíz a una deidad con un tocado de serpiente que representa los campos fértiles.

El Dios lleva un sombrero similar al de los obispos y una bolsa tejida. Esta ilustración es una reproducción de una estela, hoy en la University of Pennsylvania Museum, grabada por los mayas de Guatemala más de 1.000 años atrás. La cabeza humana puede ser propiamente eso o una máscara de piedra o madera.

Elegante y colorido atuendo de un corpulento noble.

De pie frente a templo revestido de estuco, muestra su tocado del antiguo Imperio, la camisa y la túnica esta hecha de tela gruesa. Conchas de oliva -traídas del Atlántico y del Pacífico- adornan sus armas;, su cetro está hecho de madera de palma dura.

El jaguar y el quetzal suministran su vestido.

Sobre la cabeza, una estructura realizada con madera ligera sirve de apoyo para plumas preciosas. Decorando su falda hay una cabeza grotesca, probablemente la representación de un dios Maya. Su ornamentada "barra ceremonial" indica que el personaje es un sacerdote. La parte superior de sus sandalias son de piel de jaguar.

Las mujeres no participaban en el arte del grabado.

Se destacaban en la confección de telas que los españoles confundieron con seda. Los telares son similares a los utilizados hoy en Guatemala.

Sacerdotes sacrifican un guacamayo en el altar, mientras otros vuelan encima.

La resina del copal se quema sombre un altar de piedra tallada con la cara del Dios Sol y con cabezas de serpiente como gárgolas. Los Sacerdotes usan tocados ornamentados con largas plumas de quetzal y representaciones de cabezas de serpiente. Por lo general, las ofrendas eran animales, frutas y verduras.

Un maya penitente se tortura atravesando una cuerda en su lengua.

Aquí el artista reproduce un famoso dintel tallado de Yaxchilán, que ahora se conserva en el Museo Real Británico, Londres. La auto mutilación era una forma de devoción entre las mayas. Era común el derramamiento de sangre por la perforación de los lóbulos de las orejas. La cuerda ensangrentada se guarda en el jarrón de piedra tallada. Al fondo los fieles ascienden las empinadas escaleras del templo piramidal.

Esta meticulosa restauración recrea una de las mejores expresiones del arte Maya.

La ilustración es una recreación de un grabado que se encontraba en un dintel de Piedras Negras hoy en la University of Pennsylvania Museum. Las figuras son realistas y las poses tienen reminiscencias del arte griego. Un jefe o sacerdote sentado en el trono gesticula. Se observan finas telas, abanicos, cerámica e incluso borlas cuelgan del trono.

Prisioneros de guerra atados con cuerdas esperan para conocer su destino.

Atados, sin tocados u orejeras, con los rostros llenos de cicatrices y peinados extraños, se diferencian de los guardianes altaneros. El que está mejor vestido es probablemente el jefe del grupo capturado. El que está sobre el bloque de piedra es un gobernante de Piedras Negras, o posiblemente un jefe de guerra. Las escenas de guerra eran raramente representadas.

Habrá tortillas para la cena.

El maíz era el alimento básico en todo México. Los granos se hervían para luego amasarlos en un mortero de piedra. Pavos, abejas y perros eran domesticados antes de la conquista española.

Guerrero Maya.

Con armas de obsidiana y escudos redondos, marchaban a la batalla impecablemente vestidos para impresionar a sus enemigos.

Sacrificio humano en el pozo sagrado.

En tiempos de sequías o de otras crisis, al amanecer, jóvenes mujeres eran arrojadas al pozo para interceder ante los dioses en nombre de la tribu Itzá. Si sobrevivían la caída de 25 metros, eran interrogadas acerca de su encuentro con los dioses. Si no reaparecían era considerado un mal presagio, arrojaban rocas al pozo y se lamentaban ruidosamente. El siniestro lugar es un agujero natural en la piedra caliza de 55 metros de ancho.

El vestuario revela su nobleza.

Esta doncella podría haber sido la hija de un cacique, lleva una túnica ricamente bordada con flecos y cuentas de jade, elaborado tocado e importantes pulseras. En sus manos sostiene una pequeña figura de Yum Kax, Dios de la Agricultura.

Guerreros miran con orgullo la ciudad conquistada.

Desde el suroeste, en el siglo XII, los toltecas irrumpieron en Chichén Itzá. Bajo su vigoroso liderazgo se construyeron las estructuras más grandes, incluyendo el templo que asoma a la derecha.

Sacerdotes mayas, vestidos con pieles de jaguar y adornados con plumas de quetzal, caminan gesticulando ante un enorme templo.

Su influencia sobre la vida de la gente era poderosa. El sacerdote conocía las complejidades del calendario maya, tan preciso que podía predecir con éxito los eclipses. Ciertas clases de sacerdotes, especialmente los expertos en calendarios y tradiciones, eran llevados en andas sobre los hombros de los fieles cada ves que aparecía en público.

Desde la torreta astrónomos mayas con el ceño fruncido miran el cielo.

En matemáticas y astronomía, los mayas superaron a los antiguos egipcios y babilonia. La torre redonda corresponde al Caracol de Chichén Itzá, el observatorio astronómico más importante de la península del Yucatán. Aperturas estrechas a través de los gruesos muros, formaban "líneas de visión" - telescopios sin lentes- desde donde los observadores veían los cuerpos celestes.

Jóvenes mayas hace muchos siglos practicaban un deporte que sugiere tanto el fútbol como al baloncesto.

Seis canchas se han encontrado en Chichén Itzá, la más grande de 150 metros de largo por 30 de ancho, con dos paredes laterales 8 metros de altura. Los jugadores, utilizando sólo los codos, las rodillas y las caderas, intentan colocar la pelota de goma sólida a través de un anillo de piedra.

Un maestro artesano del antiguo imperio

Los mayas eran excelsos alfareros, su exquisita cerámica ceremonial pintada, era la más hermosa producido por el indio americano en tiempos precolombinos. Con toque seguro, este artista dibuja ritos religiosos en un elegante recipiente.

"Verdadero hombre". El antiguo maya que dictaba las leyes.

Para él estaban reservadas las mejores plumas de quetzal, jade, bordados y pieles de jaguar. Aquí lleva el "cetro de maniquí" - un bastón corto con la representación de un dios de nariz larga-, símbolo de suprema autoridad.

El cacique menor era vasallo del gobernante.

Su dominio podía corresponder a una pequeña ciudad o a un pueblo. Si perteneciera a una de las órdenes militares: el "Jaguar" o las "Águilas", llevaría guerreros para ayudar al "Hombre verdadero" en tiempo de guerra.

Antiguos mayas, al igual que sus descendientes modernos eran agricultores de maíz.

Su único implemento agrícola fue el palo de la siembra, de unos cinco metros de largo. Se talaban los árboles del bosque y se dejaban secar bajo los fuertes soles de Marzo y Abril. Luego los quemaban y sembraban el maíz, que cosecharían - ya seco en sus tallos- entre Diciembre y Enero. En la ilustración, uno de los plantadores bebe desde una botella de calabaza, ningún maya saldría de siembra o caza sin ella.