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 Los huesos de Ameghino

Florentino Ameghino era conocido como el "Loco de los Huesos", pues pasaba horas buscándolos, en esta galería los que presentó el "La Antiguedad del Hombre del Plata".

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El sabio argentino Florentino Ameghino, en su obra "La antigüedad del hombre en el Plata" (1880), afirma que los inicios de la raza humana se produjo en las pampas argentinas.

Escribe: "Nuestros principal propósito es probar que durante la época en que vivían en las pampas argentinas esos gigantes de la creación, que han sido denominados Megaterios, Gravígrados, o Tardígrados; El Toxodonte, que participaba a la vez de la conformación del rinoceronte, el elefante, el hipopótamo y los roedores, y que se distinguía de todos ellos por caracteres que no tienen analogía con la de ningún otro mamífero: la Macrauquenia, que reunía los caracteres de los solípedos, los camélidos y los rumiantes; el Tipoterio que no entra en ninguno de los mamíferos conocidos; y los extraordinarios animales llamados Gliptodontes, que estaban cubiertos por corazas óseas que alcanzaban a tener hasta dos pulgadas de espesor; que durante la época en que las pampas argentinas eran habitadas por terribles carniceros que tenían colmillos de más de diez pulgadas de largo, corvo, como una hoz, afilados como puñales y dentellados como una sierra, cual si hubiesen estado destinados a hendir, rajar, y aserrar las corazas óseas de que estaban cubiertas una gran parte de las especies animales que les fueron coetáneas, y por elefantes de formas macizas, provistos de defensas de más de dos metros de largo; que durante la época en que prosperaba esa fauna singular, únicamente propia de las pampas argentinas, el hombre también poblaba estas comarcas, y más de una vez vio, contempló y admiró las macizas formas de los extraordinarios seres que los rodeaban por todas partes."

No niega la posibilidad de emigraciones hacia América, pero niega rotundamente que alguna de ellas haya dado origen al pueblo americano, que remonta a una época muy anterior a todas las pretendidas emigraciones.

Para su época los descubrimientos hechos o inspirados por Ameghino fueron sensacionales y revolucionarios. Según él, América habría sido el centro de evolución de todos los mamíferos; y ciertos antecesores del hombre que, en las planicies desprovistas de vegetación arborescente de la Argentina, "se vieron obligados a levantarse sobre sus miembros posteriores para explorar el horizonte", habrían dado nacimiento al verdadero precursor del hombre, es decir, al primer ser adaptado a la posición erecta, que llamó Tetraprothomo; y de este habrían nacido por evolución progresiva el Triprothomo, el Diprothomo y finalmente el Prothomo, antecesor inmediato del hombre actual.

El Tetraprothomo argentinus está representado por un fémur y una vértebra cervical, hallados en Monte Hermoso; el Diprothomo platensis, por un casquete craneal descubierto en el puerto de Buenos Aires; el Prothomo pampeus, por una serie de cráneos y osamentas provenientes de diferentes lugares de Argentina. Según Ameghino, el primero debió pertenecer a las capas geológicas más antiguas del Mioceno superior (serian más de 20 millones de años), el segundo en el Plioceno (5 millones de años) y el tercero en la misma formación geológica solo que en la parte media. Los tres serian de la era terciaria, y por lo tanto anteriores a los vestigios de esa época que había en el Viejo Continente. Resultaría de esto que América seria la cuna de la humanidad, de cuyo centro partieron las emigraciones que poblaron la tierra de mamíferos y de hombres.

La edad que Ameghino atribuye a sus múltiples hallazgos está muy lejos de lo real. Él es y fue el único que sostenía la antigüedad de las capas geológicas en que se encontraron dichos hallazgos. Los hallazgos por si mismos no valen mucho. Un fémur y una vértebra bastaron para que Ameghino creara al Tetraprothomo. Ambas piezas proceden de un mismo yacimiento. La vértebra es humana pero según estudios posteriores correspondía a una mujer piamontesa, y el fémur no puede ser de esa mujer ya que es mucho más corto y por sus particularidades no se lo considera humano; perteneció a un carnívoro, probablemente a un félido. El casquete craneal que condujo al Diprothomo, sumamente incompleto, Ameghino había hecho mal la reconstrucción, se demostró había sido proyectado erróneamente. Según el sabio argentino los cráneos que representaban al Prothomo tenían rasgo primitivos, pero los antropólogos no tuvieron dificultad en descubrir que estos caracteres provienen de errores de técnica y de una deformación artificial que se practicaban los indios, y los huesos son de edad reciente.


Fuentes:

La Antigüedad del Hombre en el Plata. Florentino Ameghino. Edición de la Cultura Argentina. 1918