Atlántida

 
 
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En la tradición de la antigüedad clásica fue una extensa isla en el océano Occidental, el océano al oeste del mundo conocido, cerca de las Columnas de Hércules (estrecho de Gibraltar).

Los primeros relatos registrados, aparecen en el Timeo y en el Critias, dos diálogos de Platón (escritos alrededor del 350 a.C), donde hay referencias a la Atlántida en las conversaciones que tuvo con Sócrates y sus estudiantes Timeo, Hermócrates, y Critias.

Según la narración del Timeo, la isla fue descrita al estadista ateniense Solón por un sacerdote egipcio, quien sostenía que la Atlántida era más extensa que Asia Menor y Libia juntas. El sacerdote reveló además que una floreciente civilización se desarrolló en la Atlántida alrededor de 10.000 años a.C. y que la nación había conquistado a todos los pueblos mediterráneos excepto a los atenienses.

En el Critias, Platón registra la historia de la Atlántida y pinta a la nación como una república utópica, que en el transcurso de los años y manteniendo la jerarquía marcada en la distribución divina del territorio, la civilización atlante fue prosperando. Gozaban de fuentes termales, de minerales preciosos, de una fauna rica y tierra fértil, y para conseguir el mejor de los puertos de la época, realizaron canales que conectaban los círculos de agua entre sí, pues éstos eran un inmemorable resguardo natural para los barcos.

Riquezas, abundancia y sabiduría desviaron a los atlantes hacia la codicia de la conquista de las tierras occidentales, donde perdieron su virtud ante los dioses hasta provocar la cólera de los dioses hasta provocar la cólera de los mares que hizo desaparecer.

Aunque la historia y el material descriptivo de Platón son probablemente ficticios, existe la posibilidad de que él haya tenido acceso a testimonios no muy remotos. Aristóteles, su discípulo, decía que sólo era una ficción, con fines filosóficos.

Otros autores antiguos, como Estrabón, Plinio y Plutarco no estaban tan seguros, pero tampoco se atrevieron a apoyar su existencia.

En la Edad Media se puso en duda la opinión de Aristóteles, motivando discusiones y teorías que perduran.

Decenas de investigadores han ubicado estas tierras en los más diversos lugares, un especialista en la materia, Philippe Bouysse, miembro de la Comisión del Mapa Geológico del Mundo, recuerda que “todos los rincones del planeta han sido citados en algún momento como la ubicación probable de la Atlántida”, ya que el fondo marino no es plano sino que “está lleno de islas”.

Vamos a detenernos entonces, en las teorías relacionadas con su ubicación en territorio americano.

El primero en vincularlo, fue el historiador español Francisco López de Gómara, en su "Historia General de las Indias" (1552) en su capítulo CCXX "De la isla que Platón llamó Atlantide" donde escribió: "No hay para qué disputar ni dudar de la isla Atlántide, pues el descubrimiento y conquistas de las Indias aclaran llanamente lo que Platón escribió de aquellas tierras, y en México llaman a la agua atl, vocablo que parece, ya que no sea, al de la isla. Así que podemos decir cómo las Indias son las islas y tierra firme de Platón..".

Ya en siglo XIX, los franceses Brasseur de Bourbourg y Le Plongeon se mostraban convencidos de que algunos habitantes de la Atlántida hubieran conseguido llegar hasta Centroamérica tras el hundimiento de la isla, ejerciendo luego una influencia decisiva sobre las culturas olmeca, tolteca, maya y azteca. Es cierto que los descendientes de los mayas han conservado una tradición acerca de una isla llamada Aztlán, supuestamente la patria original de todas las tribus indígenas centroamericanas, pero investigaciones del fondo marino realizadas en la zona de la dorsal mesoatlántica en los años cincuenta revelaron que ahí no pudo haber desaparecido ninguna isla, ni siquiera hace millones de años.

Pero el mito moderno, data de 1882 cuando Ignatius Donnelly, considerado por muchos como "el padre de la Atlántida", y de la pseudo-arqueología, publicó "La Atlántida: el mundo antediluviano” .

La obra tuvo más de cincuenta ediciones y sirvió de punto de partida para numerosas teorías posteriores. Donnelly estudió los enigmas de distintas culturas y elaboró a partir de tan misteriosos ingredientes una hipótesis irresistible: la Atlántida fue un continente entre Europa y América que se sumergió y que incluso llegó a constituir un puente terrestre entre ambos mundos.

Los principales datos que corroborarían su teoría son los siguientes:

  • La lengua de los aztecas posee asombrosas semejanzas con la de los egipcios. (Esto no es exacto, dicen los escépticos; el parecido procede de una interpretación errónea de los signos de la escritura azteca).
  • Los egipcios no fueron los únicos que construyeron pirámides; también los antiguos pueblos centroamericanos levantaron este tipo de estructuras, de modo que debió existir algún contacto entre ellos. (Los detractores sostienen que una forma geométrica tan elemental puede inspirar a cualquier arquitecto espontáneamente, sin que tenga que copiar de nadie).
  • Las anguilas europeas y americanas migran hacia mar de los Sargazos para desovar y, después, las recién nacidas regresan a sus correspondientes lugares de origen, lo que prueba una remota procedencia común de estos animales en algún punto del centro del Atlántico. (Actualmente se sabe que todas las anguilas europeas permanecen en el Atlántico y que sólo las americanas se dirigen tanto hacia Europa como hacia América, de modo que no pueden tener ninguna memoria genética de algún antiquísimo continente centro-atlántico).

En el siglo XX, algunos investigadores sostuvieron con gran promoción mediática que la Atlántida, se encontraba en el Triángulo de las Bermudas, para explicar las misteriosas desapariciones de aviones, que irían, según esta versión, a residir en la isla desaparecida. En busca del mítico territorio, numerosos buzos han explorado y dicen haber encontrado agujeros azules de formas piramidales, sobre fondo marino, no ha faltado quien haya visto, en las nebulosas fotografías tomadas, restos arqueológicos de culturas tipo incaicas.

El gran explorador noruego Thor Heyerdahl, dedicó, en su momento, tiempo a este tipo de investigaciones. Para él, la Atlántida sería el eslabón entre Mesoamérica y Egipto, únicas zonas de construcciones piramidales. Así se explicaría, según él, la leyenda de Quetzalcóatl, el hombre blanco, similar a los guanches de las Canarias y los bereberes del África.

En el año 2.000, el geógrafo y cartógrafo inglés James M. Allen, ubica la Atlántida en el altiplano boliviano.

Cuando estudiaba los orígenes de los sistemas de medida, notó que la superficie era de 3.000 estadios por 2.000 estadios. Esta posibilidad, en el continente americano, solamente se daba en el altiplano boliviano. Pero las dimensiones no eran iguales. Son de 300 pies por 600 pies. Pero por razones de lenguaje, Platón ha convertido todas las medidas a nombres griegos y eso es lo que pasó con los estadios.

Las investigaciones de Allen fueron realizadas en la región de Pampa Aullagas y el lago Popó, en el Departamento de Oruro, Bolivia.

La teoría se apoya en varias fuentes y resultados de investigaciones respecto a la formación mineralógica de las montañas que rodean al Altiplano, así como también en resultados de la expedición Akakor realizada en el fondo del lago Titicaca en 1999. La cantidad de coincidencias con el texto de Platón es asombrosa. En sus escritos, Platón menciona entre los metales al oro, la plata, el estaño y el cobre. Además, está una aleación de cobre y oro, lo que llama el orichalcum. Según los teóricos, esta aleación era totalmente imaginaria. Pero está comprobado de que sólo existe en los Andes, es una aleación natural. Platón además escribe que se pueden pulir superficies de esta aleación; que cuando se pule el cobre, se revela el oro. Era el metal segundo más valioso del mundo. “Atl” es agua en nahuatl (México) y “antis” es cobre en quechua.

Allen afirma que el actual Altiplano boliviano habría estado rodeado de mar en la época de la Atlántida y para lo cual presenta muchas evidencias de restos paleontológicos y arqueológicos encontrados en los Andes en los últimos años.

Su libro "La Atlántida: La Solución: Los Andes", describe los antecedentes de estas teorías y en un video titulado “La Atlántida en los Andes”, presenta a varios arqueólogos que proponen una antigüedad de alrededor de doce mil años para las ruinas de Tiwanaku, presentes en esa región, lo cual la habilita para ser parte o estar conectada con la Atlántida de Platón.

Allen argumenta que Tiwanaku y el pueblo Aymara fueron uno de los diez reinos de la Atlántida. En el video participan varios arqueólogos bolivianos. Geólogos y otros académicos bolivianos afirman que falta explorar el 97% de Tiwanaku, a causa de la crónica falta de presupuesto y pobreza del estado boliviano.

Las comunidades aymará del lago Titicaca narran la leyenda de como se hundió una ciudad en el Titicaca, que está en el fondo del lago.

El egiptólogo John A. West participa de las investigaciones, y argumenta que al parecer existía ya un tipo de cultura global en esos tiempos porque en las tumbas de faraones de antiguo Egipto se encontraron residuos de pasta de coca y tabaco, plantas originales de América.

En tumbas del antiguo Egipto se han hallado derivados de la cocaína que sólo se puede extraer de la planta de coca, originaria de Sudamérica, lo que sería evidencia de un contacto de los egipcios con los atlantes precolombinos.

Los balseros Aymaras del lago Titicaca demostraron en 1948 que es posible cruzar los mares en gigantescas balsas de Totora y que prueban que los viajes de ultramar en la remota antigüedad sí eran posibles y que Tiwanaku habría estaba rodeado de un puerto.


Fuentes:

http://www.bolivia.com/noticias/AutoNoticias/DetalleNoticia23727.asp

http://www.astrologia.ws/enigmas/laatlantida/