Presencia Africana

 
 
Cargando ....
  Primeros Americanos
PortadaPortada Culturas Áreas Culturales Primeros Americanos Sitios Arqueológicos Arte Precolombino Cosmogonía Dioses y Personajes Míticos Lenguas Escritura y Simbología Biografías Textos y Documentos Mapas Colecciones Pictóricas y Fotográficas
 
 
 
 
 

Galería de Imágenes
recorrer parar ver ampliado anterior siguiente

 

Vínculos 
linkApéndices
Similitudes en el arte, la lengua, la escritura, la religión y la fisonomía nativa, con las culturas africanas del oeste, parecen indicar su presencia en la América precolombina.

Relatos de conquistadores que dicen haber visto nativos negros, cráneos hallados con la característica mutilación dental de las tempranas culturas africanas, refuerzan la teoría.

En Norteamérica, Panamá y Colombia, encontramos prácticas religiosas y sistemas de escritura comunes.

En Sudamérica las estructuras de las lenguas africanas occidentales pueden ser remontadas a palabras de raíz comunes, con tanta frecuencia que hacen dudar se trate de una coincidencia. El uso de las boleadoras en las pampas también era utilizado en África.

La Pirámide del Sol en Teotihuacan, recuerda a las de Egipto, pero es en la cultura madre mesoamericana, la Olmeca, donde se reunen las mayores coincidencias. Sus monumentales cabezas de basalto, representan fisonomías semejantes a los africanos.

Así investigadores como Ivan Van Sertima ("Ellos vinieron antes que Colón") y Alexander von Wuthenau ("Caras inesperadas en América Antigua"), sostienen que no eran diferentes de los africanos occidentales.

El sistema de escritura era similar al Mandinga, también del oeste africano.

La práctica religiosa con la adoración del trueno, las ciencias astronómicas que conocían el movimiento de Venus, también eran comunes.

Los peinados típicamente africanos, los encontramos en las figuras de terracota del arte olmeca.

Uno de los indicios más contundentes son los restos humanos hallados recientemente en Brasil en los sitios de Lagoa Santa ("Luzia"), Santana do Riacho, y la Sierra de Capivara ("Zuzu"); de una antigüedad mayor a los 10.000 años, con una morfología distinta a los paleoindios de América y similar a los africanos.