Códice Mendocino (o Mendoza)

 
 
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El Códice Mendocino o Mendoza recibe su nombre debido a que fue el virrey de la Nueva España, don Antonio de Mendoza, que desempeñó su cargo de 1535 a 1550, quien lo mandó hacer con el fin de enviar a Carlos V informes sobre los antiguos mexicanos.

Hecho poco después de la Conquista, está pintado en papel europeo, sus autores eran peritos en su arte, las figuras tienen todo el carácter de los jeroglíficos antiguos. Su compilación requirió el trabajo en equipo, la mano de los tlacuilos; sus ayudantes preparando los pigmentos para los colores, los informadores que habían vivido la mayor parte de sus vidas conforme a la regla azteca interpretando los cuadros en náhuatl, y un sacerdote español traduciendo el texto al español.

Podría ser copia de otros registros antiguos, la segunda parte, es casi idéntica a la Matrícula de los Tributos, que se encuentra actualmente en la Biblioteca del Museo Nacional de Antropología de la Ciudad de México.

El Códice nunca llegó a España. Formada la colección y escrita la interpretación de ella, fue enviada por el Virrey al Emperador, probablemente en el año 1549, en la flota que zarpó de la Veracruz. Pero el navío que la llevaba fue apresado por un corsario francés y las pinturas quedaron en poder de Andrés Thevet, geógrafo del rey de Francia; sus herederos vendieron el códice a Ricardo Hakhuyt, capellán de la embajada inglesa en París en 1584, llegado a Inglaterra, cambió manos varias veces antes de entrar en la Biblioteca Bodleian de la Universidad de Oxford en 1659, donde se conserva en la actualidad.

El códice se compone de tres partes, cada una de ellas está completa en sí misma y puede leerse independientemente:

  • 1. Anales mexicanos. Formada por 18 láminas, contienen las fechas o años en los que sucedieron los eventos que se pintan, desde la fundación de Tenochtitlán, llevando la cuenta de años, marcados en una faja azul que corre de arriba abajo por la izquierda, y que cuando es necesario sigue por debajo y sube por la derecha. Marcan el período de cada reinado y los pueblos que durante él conquistaron los mexicanos, sin entrar en otras particularidades u otros hechos notables de la historia; pero son importantísimos, ya por lo bien determinado de su cronología, ya porque nos dan a conocer con precisión las guerras y el creciente progreso del señorío de México, concluyen con el reinado de Moteczuma; pero no abrazan la Conquista.

  • 2. El libro de tributos, tiene treinta y nueve láminas, copia con ligeras variantes de la Matrícula de los Tributos. Presenta la gran extensión del poderío de México y la multitud de pueblos lejanos conquistados y sujetos al pago de tributos. En jeroglíficos le pusieron nombres de señas a ciudades y provincias conquistadas. Corresponden a una región geográfica localizable en los estados actuales de México, Hidalgo, Morelos, Puebla, Veracruz, San Luis Potosí, Oaxaca, Guerrero, Chiapas y Distrito Federal.
    Forman una estadística completa de los productos e industria de aquellos pueblos y aquellos tiempos, poniendo de manifiesto el riquísimo contingente que traían las ciudades tributarias, ya en maíz, frijoles y bledos, ya en lujosas mantas, vestimentas y armas de guerra, en águilas vivas y plumas de quetzal, en turquesas y oro en barras o en polvo, y en cuanto el trabajo del hombre o la prodigalidad de la naturaleza producían en estas vastas regiones.

  • 3. Etnografía: La tercera parte tiene dieciséis láminas, presenta minuciosamente las costumbres de los antiguos mexicanos. Comienza por el nacimiento de un niño y las ceremonias; sigue en varias láminas la educación de los niños desde la edad de tres hasta la de quince años, y se ocupa después de los matrimonios y sus ritos. A continuación está representada la educación de los mancebos en los colegios de los templos, y su instrucción en el ejército. Siguen los guerreros, sus armas, sus triunfos, grados y premios; los oficiales civiles, embajadores y mercaderes; los tribunales y manera de hacer justicia. Están después los diversos oficios e industrias, como los de carpintero, lapidario, pintor, guarnecedor de plumas y platero, y las fiestas y juegos que usaban. Al fin vienen los grandes delitos y las terribles penas con que se castigaban. Y de esta manera en pocas pinturas, tenemos toda la vida social y doméstica. Una lámina más ilustra el palacio de Moctezuma con sus diferentes salas de consejo.

Fuentes:

http://www.holycross.edu/departments/mll