Palenque: Tablero de los 96 glifos

Escritura y Simbología de los Pueblos Originarios
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Una de las mejores muestras de la escritura maya es el Tablero de los 96 glifos de Palenque. Una losa rectangular de 137,5 x 58,5 cm labrada por orden del gobernante K’inich K’uk’ Bahlam II con la cronología de sus antecesores a partir de Pacal el Grande. En la presentación podés explorar su contenido y más abajo el artículo escrito por Linda Schele y Maricela Ayala donde incluyen una traducción.

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Tablero de los 96 glifos de Palenque
       
       
       
       
       
       
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El Tablero de los Glifos de Palenque. Linda Schele y Maricela Ayala.

Desde que lo descubrió en junio de 1935 Miguel Angel Fernández, su historia ha sido milagrosa. Triste también. En la ciudad de Palenque, entre la Casa E y La Torre, volteada sobre el piso, se encontraba una lápida completa. El trabajador que removía los escombros en ese lugar la golpeó con el pico dos veces antes de darse cuenta de que el otro lado mostraba una inscripción.

Posteriormente, en los años setenta, un empleado de la campaña contra el paludismo roció insecticida sobre la pieza, y el ácido penetró y dañó la superficie. Mario León, encargado entonces de las ruinas, advirtió el problema y trató de salvarla, pero el daño ya estaba hecho. Todavía se pueden apreciar las cicatrices en el monumento.

Pero no todo ha sido triste. El mismo monumento, conocido como Tablero de los los 96 Glifos, permitió a Enrique Berlín, arqueólogo y epigrafista que pasó la mayor parte de su vida en México, identificar por primera vez en la historia (1968) a cuatro reyes de Palenque.

Las últimas tres décadas han visto avanzar el desciframiento de la escritura jeroglífica maya como nunca antes, y entre todos los textos que se han leído ninguno es capaz de provocar los sentimientos que este Tablero.

Otros monumentos han sido más relevantes para el desciframiento y la reconstrucción de la historia maya precolombina, pero ninguno más importante para entender la poesía, la organización interna y el discurso de la tradición de la literatura maya que el Tablero de los 96 glifos.

Fue la propia estructura la que nos permitió encontrar con facilidad los párrafos y elementos que lo componen. Hay que aclarar que, como la estructura gramatical maya no corresponde a la de las lenguas indoeuropeas, la traducción al español va a “sonar" extraña, porque lo es. También la propia estructura de los textos que hizo posible identificar las convenciones literarias que emplearon los mayas en lugar de puntuación.

Nuestro número 1 sirve para indicar el principio de un párrafo, frase o episodio. Normalmente, para ello, los mayas usaron un glifo que se lee u tz'akab y significa “se sustituyó" (una cosa por otra). En este caso los cambios son de tiempo y evento, y el escribano usó para ello formas muy elegantes. En lugar de la palabra tz'ak se valió de difrasismos: día y noche, vida y muerte, Luna y Venus, viento y agua. De estas oposiciones, solamente Luna y Venus parecen no tener sentido pan nuestra mente occidental, pero ya sabemos que ellos asociaban la Luna con el norte y Venus con el sur. Este par, como el de día y noche, fue uno de los grandes ejes del Cosmos.

Al número 2 le corresponden los llamados Números Distancia (ND), que registran la cantidad que le correspondía al tz'ak. Se trata en realidad del tiempo transcurrido entre dos fechas, y es un recuento preciso en años, meses y días conforme al calendario maya. Nuestro texto comienza con una fecha que fija la secuencia cronológica del monumento con tal precisión que esa fecha no se volverá a repetir en 375.000 años. El autor escribió los números distancia para contar el tiempo entre la fecha base y las subsecuentes, con anotaciones tan detalladas que no dejan lugar a la menor equivocación para fijarlos en su momento exacto.

El número 3 tiene dos partes: (a) la conjunción iwal, que significa "y entonces", y (b) el verbo ut "ocurrir", “pasar", "acontecer". Su función es parte de una fórmula que se emplea para comenzar cada episodio: “hubo un cambio, transcurrieron tamos días, meses, años, y entonces ocurrió...".

El número 4 registra lo ocurrido, que es la llegada del día del nuevo acontecimiento.

El número 5 sirve para identificar la acción que sucedió en ese día, y el 6 al protagonista del acontecimiento. Estas categorías no corresponden a funciones gramaticales; son solamente la parte que describe la acción y quién la hizo.

Antes de presentar la trasliteración y lectura del monumento es oportuno señalar algunas de las características internas del mismo, que son de gran relevancia para su comprensión. El texto se inicia con su fecha base, que es 12 Ahaw 8 Ceh, el fin de 11 k'atunes, que corresponde al jueves 14 de octubre de 652 d. C. Las siguientes fechas caen en sábado 4 de noviembre de 654, martes 3 de junio de 702, martes 3 de enero de 722, domingo 8 de marzo de 764, jueves 24 de noviembre de 783 y, como otra fecha base, jueves 17 de noviembre de 783.

La primera acción registrada en la historia de este texto fue la dedicación, mediante humo de incienso, de un edificio que ellos llaman el sak nuk nab o “la gran casa blanca". La información arqueológica y epigráfica con que contamos nos hace suponer que es la casa E, ubicada en el Palacio de Palenque. El autor de esta dedicación fue Hanab-Pakal, el 4 de noviembre de 654. Los siguientes episodios registran las entronizaciones de algunos de sus descendientes en el mismo edificio, y la Lápida Oval del Palacio funcionó como el respaldo del trono que usaron sus sucesores pero no él ni su hijo mayor, Kan-Balam.

El nombre original del tablero fue K'an Tun, "Piedra preciosa", y el artista, que también debió ser el autor del texto, firmó la obra con su nombre: Uta??w-Ch'ulak - Butz’tan.

Traducción libre:

Era el 12 Ahaw 8 Ceh, fue entonces cuando terminó el 11 k'atun.

Y ahí estaba Hunab Pakal, el Gran Sol, el de las cinco pirámides, el rey divino de Palenque.

Transcurrieron 11 días, 1 winal y 2 tunes, y entonces ocurrió. llegó el día. 9 Chuen 9 Mak.

Y fue entonces cuando entró el humo en la Gran Casa Blanca, que fue la casa de Hanab Pakal, el Gran Sol, el señor de cinco k'atunes de vida.

Así como al día le sigue la noche, así transcurrieron 17 días, 4 winales, 8 tunes, 2 k'atunes, y entonces ocurrió, llegó el día, 5 Lamat 6 Xul.

Y fue entonces cuando se sentó, en el trono de su reino. K'an-Hok'-Chitam. el Gran Sol. el rey divino de Palenque.

El se sentó en el trono del jaguar. en la Gran Casa Blanca.

Así como a la vida le sigue la muerte, así transcurrieron 14 días, 15 winales, 19 tunes, y entonces ocurrió, llegó el día, 9 lk' 5 Kiyab.

Y fue entonces cuando se sentó, en el trono de su reino, el señor árbol, Akul-Anab, el Gran Sol, el rey divino de Palenque.

Él se sentó en el trono, en la Gran Casa Blanca.

Así como a Venus le sigue la Luna, así transcurrieron 5 días, 14 winales, 2 tunes, 2 k'atunes, y entonces ocurrió, llegó el día 9 Manik 15 Wo.

Y fue entonces cuando se sentó, en el trono de su reino, Huesudo Nawal, el Jugador de pelota, K’uk’-Balam, el Gran Sol, el rey divino de Palenque.

El se sentó en el trono, en la Gran Casa Blanca.

Así como al viento le sigue la lluvia, así transcurrió I k'atun, y entonces ocurrió, llegó el día 7 Manik', el asiento de Pax.

Y entonces terminó su primer k’atun en su reinado, Huesudo Nawal, el Jugador de pelota, el señor del árbol, K’uk'-Balam. el Gran Sol, él k'atun señor, el que sostiene el mundo.

Fue la flor y la espina de Akul-Anab, el Gran Sol, el rey divino de Palenque,

Fue él amamantado por la señora sahal Araña-Flor.

Y pasaron 7 días después del día 4 Ahaw 13 Mawan, fueron 13 tunes, y entonces completó su primer k'atun de reinado.

Uta-??-wa Chul Lak Butz esculpió la Piedra Preciosa.

El, K'uk'-Balam fue engendrado por la gracia de Hanab Pakal, el Gran Sol, el de los cinco katunes de vida.

Y él, K'uk'-Balam, terminó su primer k'atun de reinado.


Fuentes:

Linda ScheleLinda Schele
(EE. UU., 1942 -1998)

Epigrafista e iconografista de la cultura maya. Contribuyó al desciframiento de la escritura maya.

Maricela Ayala
Maricela Ayala Falcón.

Historiadora, catedrática e investigadora mexicana, especializada en la escritura maya.