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Espíritus Garífuna

 
 
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Ceremonia Dügü

La ceremonia Dügü en honor de los gubida.
Pintura de Isiah Nicholas.

Gubida

Es el espíritu divino de la doctrina espiritual garífuna Los gubida, son los espíritus de los ancestros que gobiernan el cosmos; constituyen el instrumento de que se valen los garífunas para obtener beneficios a sus descendientes en el plano terrenal. Están al nivel de los ángeles, con quienes a menudo se los identifica.

Los gubida se interesan en el bienestar de sus familiares, pues la extinción del linaje traería la interrupción de los ritos en su honor. Sin embargo, cuando están disgustados retiran la protección a sus descendientes y cesan de actuar como mediadores entre ellos y las autoridades supremas del universo, y ya no evitan los peligros que se ciernen sobre las vidas y fortunas de los vivos. Castigan las ofensas contra el código moral, la negligencia en cumplir con los deberes religiosos y el abandono de las formas tradicionales de vida.

Algunos distinguen las denominaciones para estos espíritus ancestrales. Ahari si se presenta en la forma benigna y gubida para la enojada. La principal ceremonia para complacerlos es el Dügü o Walagallo.

Hiyuruha

El hiyuruha es el alma causal de los garífunas, es fuente de sabiduría, conoce el pasado, presente y el futuro. Vive en el plano casual y colabora con la humanidad a través de los buyai (chamanes). Los espíritus ancestrales que gobiernan el cosmos (gubida) nunca se comunican con sus descendientes en la tierra sino a través de los hiyuruha, quienes ocupan una posición inferior respecto a ellos.

Ayudan a los buyai a determinar las causas de las enfermedades y a recetar los remedios adecuados, revelan las intrigas tramadas por los enemigos, dan poder a los amuletos; en resumen, le garantizan el éxito en la tarea.

Agáyuma

Es la sirena del agua y del mar. Se refugia en las cascadas de los ríos, en general toma la forma de una bella mujer de larga cabellera, aunque también aparece en forma de cocodrilo o de cangrejo. Puede arrebatar el espíritu de los hombres, el buyai deberá concurrir al lugar para rescatarlo.

FayalándanuFayalándanu

Es el espíritu errante de alguien que murió en el mar. Aparece como una luz brillante inmovilizando las embarcaciones en el mar, mientras éste se mueve a su alrededor, para liberarse hay que colocar dos cuchillos en forma de cruz sobre la proa.

También puede aparecer después de las lluvias, irradiando luces de colores, ya sea caminando por la playa o en el fondo de los ríos, generalmente en horas de la noche o bien a madrugada. Se lo ha descrito que tiene la apariencia de un hombre de cuatro metros de altura.

El origen de esta creencia podría ser la leyenda de europea del "Holandés errante" que trata de un barco que condenado a vagar siempre por los mares sin poder volver a puerto, es visto a la distancia resplandeciendo con una luz fantasmal.

Úmeu

El mar es también la morada de los úmeu, pequeñas criaturas enemigas de los niños. En noches oscuras pueden ser vistos mientras caminan en la playa en grupos de cuatro. Por lo general vagan por el mar montados sobre el lomo de peces grandes; pueden introducirse en las viviendas cuando uno de esos peces es atrapado y es llevado como alimento. Para librarse de ellos es necesario quemar espinas de manta raya y sardina dentro de la casa.

Sucia

Espíritu femenino dañino para los jóvenes. Se origina en el cementerio, a partir de una mujer que murió en circunstancias extrañas, o bien de cualquier acumulación de materia orgánica en proceso de descomposición.

Sale a medianoche, cuando ve a un hombre solitario que atraviesa un camino desierto, asume la exacta apariencia de la mujer que él desea y lo induce a seguirla. Cuando se han alejado del pueblo, la sucia se vuelve repentinamente hacia el joven y se muestra como una bruja demacrada con los pechos arrugados y colgantes. El joven huye despavorido, su espíritu ha sido dañado, puede permanecer ausente varios días, indefenso hasta morir de hambre, En caso que lo encuentren y lo lleven a su casa, tal vez nunca se recobre y viva el resto de sus días como un muerto andante.

Dibínawa

Ser que cuando está enojado voltea las canoas de los pescadores que se alejan de la costa.


Fuente:

Los negros caribes de Honduras

Ruy Galvão de Andrade Coelho
Editorial Guaymuras, 2002.