Confluencia (Subárea Centroamérica)

 
 
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Esferas de Costa Rica

Ubicada desde el oeste de Honduras hasta Panamá, sus territorios fueron un puente cultural entre Mesoamérica y Sudamérica.

Finalizado el período clásico hacia el 900 d. C., hasta el sur nicaragüense llegaron las avanzadas meridionales de las altas culturas mesoamericanas que, con un territorio muy fértil y rico en fauna, pudieron sostener asentamientos de poblaciones numerosas y prósperas.

Entre el 1.000 y 1.200 d. C., se produjeron desplazamientos de pueblos afincados al norte de Centroamérica, es así que grupos nahuas se dispersaron por todo el territorio. La zona de Nicoya fue controlada por los Chorotega y los Nicarao, practicaron el cultivo del tabaco, maíz, cacao y mantuvieron un comercio intensivo, utilizando los granos de cacao como moneda. Tenían una sociedad altamente estratificada y su panteón estaba conformado por los dioses mexicanos.

Desde el norte de Costa Rica hasta Panamá, existió un mosaico de pequeños grupos, sin unidad política, con un amplio grupo de idiomas de la familia lingüística Chibcha. Allí hubo un renacimiento de las artesanías, destacándose tres regiones culturales:

Guanacaste y Talamanca En Costa Rica, donde levantaron alrededor de las áreas ceremoniales y cementerios, montículos de paredes y recintos semienterrados con murallas de piedra. También construyeron acueductos y caminos empedrados. Tenían cultivos de maíz y cacao y tapires domesticados.

Los objetos de culto, el uso de hamacas y lienzos de corteza, sugieren contactos con los arahuacos de las Antillas.

Se dedicaron a un comercio intensivo, y siempre estuvieron en estado beligerante. Su gobierno fuen un sistema de jefatura con una clase noble poderosa y un chamanismo institucionalizado que tendía a transformarse en un principado despótico para la época de la invasión europea.
Regiones

Pendiente de Oro

Pendiente de oro. Zona de Diquis. Museo Británico.
Chiriqui y Diquis Los sitios arqueológicos del sur costarricense del Pacífico, presentan montículos revestidos con piedras talladas y agrupados alrededor de plazas. Las sepulturas estaban construídas en forma rectangular y sobre ellas colocaron grandes lápidas. Tuvieron la costumbre sudamericana del culto a las cabezas trofeo. El intercambio comercial fue intenso, fabricaban una cerámica sencilla y una joyería intensa, en donde el oro con que trabajaron debió ser importado. Muchas de las artesanías llegaron hasta Chichén Itzá, además mantuvieron contactos comerciales con la península de Nicoya de donde obtuvieron el jade.
Coclé En la región central de Panamá. Se encontraron enterramientos con fosas de forma rectangular u ovalada, e inhumaciones colectivas o singulares.

Trabajaban el oro con incrustaciones de piedras preciosas y cerámicas policromadas. Sus productos los podemos encontrar en el valle de Oaxaca, Mesoamérica.

Las aldeas estaban fortificadas por una empalizada de troncos de bambú como en Natá.

Algunas costumbres Arahuacas también llegaron a la región, como un patio para el juego de pelota, similar a los hallados en Haití.

Para la época de la conquista se hallaban en el lugar un grupo de guerreros y comerciantes mexicanos, el contingente azteca más tardío.

 


Fuente:

Amerindia. Introducción a la etnohistoria y las artes visuales precolombinas. Cesar Sondereguer ~ Carlos Punta. Editorial Corregidor. 1999