Vaimaca Perú

Biografías de Pueblos Originarios
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Charrúa

1780 - 1833

Vaimaca

Así se vería el cacique a los 35 años, según una reconstrucción facial realizada en el año 2.004, a partir de su cráneo (foto abajo).

Cráneo de Vaimaca
LibroLos últimos charrúas
Paul Rivet
Ojos europeos

En la presentación académica a la que fue sometido en 1833 se lo describe:

"El Cacique Perú, de 50 años de edad, tiene en el cuerpo la cicatriz de un golpe de sable, que recibió combatiendo. A pesar de su aire grave y su cara ruda, lo hemos visto sonreír ante el aspecto de alguna de las jóvenes damas que formaban parte de la reunión".

A su vez el antropólogo Dumoutier, escribió:

"El cacique Vaimaca, apellidado Perú, de edad aproximada de 54 años. Su estatura es como máximo de cinco pies (162 cm.). Por sus anchos hombros y las formas pronunciadas de sus brazos y su cuerpo, se reconoce que debe estar dotado de una gran fuerza.

A través de la severidad de sus rasgos, se ve que tiene impreso sobre su aspecto un aire de bondad, y si bien su edad y los reveses volvieron su carácter más sombrío que cuando era joven, la sonrisa viene aún a colocarse en sus labios algunas veces.

El desarrollo de las partes anteriores de su cerebro prueba que las facultades intelectuales no están por debajo de aquéllas que son necesarias para gobernar a los hombres, a lo que dedicó toda su vida.

Según varios informes, la conformación de su cabeza se acerca mucho a la que tenemos bajo nuestros ojos. El gran volumen de todos los órganos de la base de los hemisferios y el del cerebelo indican que, como éste, Perú fue un hombre capaz de grandes acciones.

Actualmente poco comunicativo, desdeña responder a las preguntas de pura curiosidad. Más o menos indiferente a las miradas de los visitantes, no desciende jamás de su dignidad personal y se sumerge siempre en una meditación profunda bajo el aire más indolente, poniendo en movimiento dentro de su cabeza grandes pensamientos.

Aquéllos que no veían en él más que a un salvaje tosco, abrumado por la ignorancia, al considerar el desarrollo de los órganos situados en las regiones superiores y anteriores de Perú, y que compararon, según los datos frenológicos, el volumen de las masas posteriores del cerebro en relación a las partes anteriores, no tardaron en reconocer cómo él pudo aprender a hablar bastante bien las lenguas española y portuguesa, cómo se ocupaba sin cesar de sus niños y de los individuos de su tribu destruida.

Ellos reconocieron, en fin, un ilustre cautivo que perdió todo, trono, ejército, familia y patria. Las insignias del cacique eran un cinturón de cuero con pequeños círculos también de cuero".
Nació alrededor de 1780.

Elegido como jefe de guerra de su nación, en 1814 se alistó voluntariamente como lancero al servicio de José Gervasio de Artigas, junto a un número considerable de guerreros.

Caída la causa artiguista en 1820, acompañó al general Fructuoso Rivera en la reconquista de las Misiones Orientales en 1828, acción que aceleró la Convención Preliminar de Paz y la Jura de la primera Constitución uruguaya, el 18 de julio de 1830. Vaimaca se retira con su gente al Ibicuy.

El 11 de abril de 1831, convocado por Fructuoso Rivera, a las cercanías del Salsipuedes, aduciendo que lo necesitaba nuevamente “para defender a la patria”, Vaimaca concurre con los suyos lo que sería una emboscada. En el momento que comienza la masacre, lo único que atinó fue abrir y cerrar los puños enrojecidos, acercarse al general y decirle: “Mirá, Frutos, tus soldados matando amigos”.

Conjuntamente con su viejo amigo, el curandero Senaqué, la indígena María Micaela Guyunusa y el joven guerrero Tacuabé, Vaimaca es entregado al especulador francés Francois De Curel, quien los lleva a Francia, partiendo de Montevideo el 25 de febrero de 1833, llegando al puerto de Saint Maló el 7 de mayo del mismo año. El motivo invocado fue el interés que despertarían en los hombres de ciencia franceses tomar conocimiento directo de sobrevivientes de una nación indígena próxima a su extinción.

Luego de ser sometido a diversos estudios, es exhibido en un circo junto con sus hermanos charrúas, en donde sufren un trato cruel e inhumano, consecuencia de ello muere el 13 de septiembre de 1833.

Los restos mortales:

Paseo del Prado y Lámina de "Los últimos charrúas"

Arriba: Monumento a la raza charrúa, el parque Prado, Montevideo Uruguay (inaugurado en 1938).
Abajo: El artista francés Delaunois representa a los nativos durante el cautiverio parisino.

En ambas la figura predominante es Vaimaca, y sus acompañantes: Tacuabé, Senaqué y Guyunusa.