Hatuey

BiografĂ­as de Pueblos Originarios
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Hatuey

Taino

? ~ 1512

Hatuey en la hoguera.

Momentos antes de encender el fuego, un sacerdote le ofreció la salvación de su alma, mostrándole la cruz y pidiendo que él aceptara a Jesús para ir al cielo. "¿Hay gente como ustedes en cielo?" Preguntó Hatuey. "Hay muchos como nosotros en cielo" contestó el sacerdote. Hatuey dijo entonces que él no deseaba saber nada de un Dios que permitía que tal crueldad fuera hecha en su nombre.

Ilustración de Teodoro de Bry.
Sobreviviente de la matanza de Nicolás de Ovando, en Jaraguá (1503), "La Española", reune cuatrocientos nativos, entre hombres, mujeres y niños, y en canoas llega a Cuba.

Allí explica los episodios vividos en su tierra natal, según lo reportado más tarde por Bartolomé de Las Casas, Hatuey mostró a los cubanos una cesta llena de oro y de joyas. Y dijo "este es el dios que los españoles adoran. Por esto ellos luchan y matan; por esto nos persiguen y es por eso qué tenemos que lanzarlos al mar"

Los españoles dicen: "que adoran a un dios de la paz y de la igualdad, pero usurpan nuestras tierras y nos hacen sus esclavos. Nos hablan de un alma inmortal y de sus recompensas y castigos eternos, pero roban nuestras pertenencias, seducen a nuestras mujeres, violan a nuestras hijas. Y como no pueden igualarnos en valor, estos cobardes se cubren con hierro que nuestras armas no pueden romper."

Les explicó la necesidad de unirse contra los hombres blancos el enemigo común, los que habían infligido mucho sufrimiento a su pueblo; los Taínos de Cuba oriental y central no podían creer el horrible mensaje de Hatuey, y solamente unos pocos se le unieron.

En 1511, Diego Velázquez partió de "La Española" para conquistar y colonizar a Cuba. Entre sus soldados estaba Hernán Cortés. Al llegar a Cuba, Velázquez fundó a Baracoa.

La estrategia de Hatuey fue la de atacar, a manera de guerrilla, y después dispersarse a las lomas, donde se reagrupaban para el siguiente ataque. Por cerca de tres meses las tácticas de Hatuey mantuvieron a los españoles a la defensiva, asustados de dejar la fortaleza de Baracoa.

La voluntad de este Taíno le impone a Diego Velázquez una persecución en aras de acabar con un ejemplo que debía, para seguridad de la metrópoli, transformarse en escarmiento. Cuentan que, traicionado por uno de sus seguidores, Velázquez logra capturarlo, lo juzgaron como hereje y rebelde, y el 2 de febrero de 1512 fue quemado vivo.

Las llamas, aunque incineraron, no exterminaron al cacique Hatuey, algunos se atemorizaron, pero para otros fue un alicente a atrevidas insurrecciones.