Juan de Grijalva.  Expedición a las costas de México de 1518.

Biografías de Pueblos Originarios
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Juan de Grijalva

España

1490 - 1527

Imagen: Ilustración en "Décadas de Indias" de Antonio de Herrera y Tordesillas.

Nació en Cuellar, España. Llegó a las Indias en 1508, en 1511 participó en la expedición de exploración y conquista de Cuba dirigida por su paisano Diego Velázquez. En 1513 recorrió el occidente de la isla como capitán bajo las órdenes de Pánfilo de Narváez. En 1514 estuvo en la fundación de Trinidad, donde fue poblador y encomendero, radicándose en Santiago de Cuba.

En 1518 encabezó la expedición a Yucatán y Tabasco -que detallamos abajo- cuyos resultados motivaron la expedición de Hernán Cortés, que conquistaría México.

Bernal Díaz de Castillo y Juan Díaz participaron de la expedición de 1518. Dejaron sendas crónicas que podés consultar desde los siguientes links:

Bernal Díaz del Castillo. "Historia verdadera de la conquista de Nueva España"

Juan Díaz (Capellán de la expedición):

Grijalva contrariado por su desplazamiento, se trasladó a La Española. En 1523 se integra a la expedición de Francisco de Garay, gobernador de Jamaica, al Golfo de México. Debían reunirse en las inmediaciones del río Panuco, en una guarnición previamente establecida por Diego de Camargo. El sitio fue atacado por los nativos y Garay, que había pactado con Cortés, falleció por neumonía. Grijalva y otros capitanes se amotinaron contra el hijo de Garay, la sublevación fue controlada por Gonzalo de Sandoval y Grijalva y los otros cabecillas regresados a Cuba.

En 1524 marchó a Centroamérica donde se puso a las órdenes de Pedrarias, quien le comisionó varias campañas contra los nativos. En una de ellas, en Olancho (Honduras), su campamento fue sorprendido por un ataque nocturno el 21 de enero de 1527 muriendo en el combate junto a otros diecinueve españoles.

Expedición a las costas de México (1518)

En 1517, Diego Velázquez del Cuellar, para ese entonces gobernador de la isla, había patrocinado la expedición de Hernández de Córdoba que llegara a la península de Yucatán, los sobrevivientes que regresaron relataron que se trataba de una región densamente poblada donde abundaban los objetos de oro. Entusiasmado, el gobernador se dispuso a organizar inmediatamente otra expedición.

El 25 de Enero de 1518, Juan de Grijalva parte de Santiago de Cuba, Antón de Alaminos -que había integrado la expedición de Hernández de Córdoba- era el piloto mayor, Juan Díaz el capellán. También formaban parte de la tripulación Bernal Díaz del Castillo, Gil González de Ávila, Pedro de Alvarado, Francisco de Montejo, además de unos 200 hombres, cañones ligeros y perros de guerra.

Inician el viaje bordeando la costa norte de la isla, en el puerto más tarde conocido como Matanzas tienen una parada prolongada durante la cual sustituyen una de las naves. Parten hacia el cabo San Antonio -según Bernal Díaz el Castillo el 8 de abril, según Juan Díaz el 1º de mayo-, cruzan el Canal de Yucatán y el 3 de mayo desembarcan en la isla Cozumel a la que llaman Santa Cruz. El 6 de mayo el capellán Juan Díaz oficia la primera misa católica en suelo mexicano. Al día siguiente continúan por la costa este de Yucatán hasta la Bahía de la Ascensión. De aquí viajaron hacia el norte, pasaron por Tulum -Juan Díaz escribió: "Corrimos el día y la noche por esta costa, y al día siguiente, cerca de ponerse el sol, vimos muy lejos un pueblo o aldea tan grande, que la ciudad de Sevilla no podría parecer mayor ni menor, y se veía en él una torre muy grande"-, luego por a isla Mujeres, tras la cual doblaron cabo Catoche, empezando a recorrer el litoral norte de la península.

El 22 de mayo llegan a las tierras del cacique Lázaro. Necesitaban aprovisionarse de agua, lo que les fue permitido, incluso hubo intercambio de regalos, antes que los nativos les pidieran que se retiraran, Grijalva se negó y dos días más tarde hubo un enfrentamiento, con bajas en los dos bandos; decidieron seguir navegando hacia el oeste.

El 29 de mayo llegaron a Champotón, lugar donde la expedición de Hernández de Córdoba había sido derrotada y diezmada un año antes:

Grijalva entra a Tabasco

Grijalva se entrevista con el cacique de Potonchán en tierras tabasqueñas.1

Grijalva en el Río Banderas

Grijalva recibe a los embajadores de Moctezuma en el río Banderas.1

"De aquí reconocimos hasta Champotón donde Francisco Fernández, capitán de la otra armada, había dejado la gente que le mataron, que es lugar distante treinta y seis millas, poco más o menos, de este otro cacique; y por esta tierra vimos muchas sierras y muchas barcas de Indios, que dicen canoas, con que pensaban darnos guerra. Y como se llegasen a un navío les tiraron dos tiros de artillería, los cuales les pusieron tanto temor, que huyeron. Desde las naves vimos las casas de piedra, y en la orilla del mar una torre blanca en la que el capitán no nos dejó desembarcar." (Juan Díaz)

El 31 de mayo llegaron a la Boca de Laguna de Términos, bajaron en lo que llamaron Puerto Deseado (Puerto Real, en Isla del Carmen), así lo contó Juan Díaz:

"El día último de Mayo encontramos por fin un puerto muy bueno, que llamamos Puerto Deseado, porque hasta entonces no habíamos hallado ninguno; aquí asentamos y salió toda la gente a tierra, e hicimos una enramada y algunos pozos de donde se sacaba muy buena agua; y aquí aderezamos una nave y la carenamos ..."

El 8 de junio llegan a las tierras tabasqueñas, encuentran la desembocadura de un gran río al que la tripulación puso el nombre de Grijalva. Decidieron internarse por él y se toparon con cuatro canoas de indios que descontentos con su llegada les hacían señas de guerra. Enviaron dos interlocutores para hacer saber que venían en son de paz. Así continuaron y llegaron al pueblo de Potonchán, continuando el relato de Juan Díaz:

"Comenzamos a 8 días del mes de junio de 1518 y yendo la armada por la costa, unas seis millas apartada de tierra, vimos una corriente de agua muy grande que salía de un río principal, el que arrojaba agua dulce cosa de seis millas mar adentro. Y con esa corriente no pudimos entrar por el dicho río, al que pusimos por nombre el Río de Grijalva. Nos iban siguiendo más de dos mil indios y nos hacían señales de guerra (...) Este río viene de unas sierras muy altas, y esta tierra parece ser la mejor que el sol alumbra; si se ha de poblar más, es preciso que se haga un pueblo muy principal: llamase esta provincia Potonchán."

Grijalva, con ayuda de los intérpretes mayas -Julianillo y Melchorejo- que llevaba comenzó a entablar un diálogo amistoso, además de halagar a los naturales con obsequios, suplicándoles que llamasen a su jefe para conocerlo y conferenciar con el. Al rato se presentó el cacique Tabscoob con sus nobles, saludando al capitán español. Durante la entrevista, ambos personajes intercambiaron obsequios: Tabscoob le obsequió unas láminas de oro en forma de armadura y unas plumas, mientras que Grijalva le regaló su jubón de terciopelo verde y un calzado rosado.

Tabscoob le indicó al capitán español, que en un lugar llamado Culúa que estaba "hacia donde se pone el sol..." había mucho más de ese material dorado al que los españoles llamaban oro. Grijalva en su turno, le habló al cacique maya con cortesía, le informó que venía a nombre de un gran señor llamado Carlos V el cual era muy bueno y los quería tener por vasallos. Tabscoob le respondió que ellos vivían felices así y que no necesitaban de otro señor, y que si quería conservar su amistad, se marcharan. Grijalva, después de abastecerse de agua y víveres, se embarcó en busca de Culúa (hoy San Juan de Ulúa).

Continúan por la costa, y el 11 de junio encuentran un río "con dos bocas, del que salía agua dulce, y se le nombró de San Bernabé, porque llegamos a aquel lugar el día de San Bernabé" (Juan Díaz) y más adelante según Bernal Díaz de Castillo: "un pueblo junto a tierra que se dice el Ayagualulco. Y andaban muchos indios de aquel pueblo por la costa, con unas rodelas hechas con concha de tortuga, que relumbraban con el sol que daba en ellas, y algunos de nuestros soldados porfiaban que eran de oro bajo. Y los indios que las traían iban haciendo pernetas, como burlando de los navíos, como ellos estaban en salvo, por los arenales y costa adelante. Y pusimos por nombre a este pueblo La Rambla, y así está en las cartas de marear."

Pedro de Alvarado se adelantó con su nave y entró en el río Papaloapan y "un río que en nombre de indios se dice Papaloaba, y entonces le pusimos nombre río de Alvarado, porque entró en él el mismo Alvarado. Allí le dieron pescado unos indios pescadores, que eran naturales de un pueblo que se dice Tacotalpa". (Bernal Díaz del Castillo). Luego de esperar a las otras tres naves, continúan todos juntos hasta que el 17 de junio llegan a la Isla de Sacrificios:

"Y yendo más adelante vimos otra isla algo mayor que las demás, y estaría de tierra obra de legua y media, y allí enfrente de ella había buen surgidero. Y mandó el general que surgiésemos. Y echados los batles en el agua, fue Juan de Grijalva, con muchos de nosotros los soldados, a ver la isleta, porque había humos en ella, y hallamos dos casa hechas de cal y canto, bien labradas, y en cada casa unas gradas, por donde subían a unos como altares, y en aquellos altares tenían unos ídolos de malas figuras, que eran sus dioses. Y allí hallamos sacrificados de aquella noche cinco indios, y estaban abiertos por los pechos y cortados los brazos y los muslos, y las paredes de las casas llenas de sangre. De todo lo cual nos admiramos en gran manera, y pusimos nombre a esta isleta de Sacrificios, y así está en las cartas de marear." (Bernal Díaz del Castillo).

El 19 de junio Grijalva desembarca en lo que llamó San Juan de Ulúa (la lengua de tierra en la Bahía de la actual Veracruz). El 24 de junio, en el río Jamapa -que los expedicionarios llamaron Banderas, por los emblemas que enarbolaban los nativos para comunicarse-, se entrevistó con dos embajadores -Teutlamacazqui y Cuitlalpitoc- de Moctezuma, quien informado de su presencia le acercó obsequios pensando que podría tratarse del retorno de Quetzalcoatl. La calidad de los regalos recibidos -vasos de oro y mantas tejidas- aumentó la codicia de los expedicionarios.

Grijalva tomó posesión del territorio con el nombre de Santa María de las Nieves, primer nombre español dado a México, pero, pese a la presión de Alvarado y otros tripulantes, se negó a fundar asentamiento alguno, debido a que no tenía instrucciones específicas de Diego de Velázquez. Decidió enviar a Alvarado de regreso a Cuba con parte del botín obtenido para noticiar al Gobernador y continuar la expedición hacia el norte. Luego de pasar el Cabo Rojo, en las cercanías de la desembocadura del río Panuco, cuando la expedición llevaba más de cinco meses de viaje y las provisiones escaseaban, Grijalva decidió retornar, arribaron a Santiago de Cuba el 21 de septiembre de 1518:

" ... nos embarcamos y vamos la vuelta a Cuba, y en cuarenta y cinco días, unas veces con buen tiempo y otras en contrario, llegamos a Santiago de Cuba. donde estaba Diego Velázquez, y él nos hizo buen recibimiento: y desde que vió el oro que traíamos, que serían cuatro mil pesos, y lo que trajo primero Pedro de Alvarado, sería por todo veinte mil; otros decían que era más ..." (Bernal Díaz del Castillo). Sin embargo el Gobernador, descontento con la actuación de Grijalva, según los informes recibidos por Alvarado, había dispuesto ya sustituirlo por Hernán Cortés, que saldría de Cuba al año siguiente y conquistaría México-Tenochtitlan.


1. Serie de 24 pinturas realizadas sobre lámina de cobre, basada en las ilustraciones que acompañan a la obra de Antonio Solís y Ribadeneyra "Historia de la conquista de México, población y progresos de la América septentrional, conocida por el nombre de Nueva España", en la edición de 1783 del impresor Antonio de Sancha, con ilustraciones de Ildefonso Vergaz y José Ximeno. Repositorio: Museo de América, Madrid.