Pedro de Alvarado

Biografías de Pueblos Originarios
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Pedro de Alvarado

España

1485 - 1541

LibroVisión de los Vencidos
Miguel León Portilla
Cartas a Hernán Cortés:
11 de abril de 1524.
Conquista de Guatemala
28 de julio de 1524.
Conquista de El Salvador.
Nació en Badajoz, Extremadura, España en 1485.

Conocido por su crueldad, a veces se asocia su nombre al genocidio, tanto por su iniciativa en la masacre del Templo Mayor, como por su posterior participación en el sitio de Tenochtitlan, y por la violencia extrema de sus acciones en Centroamérica.

En México los nativos lo llamaban Tonatiuh, el sol, por su aspecto físico; al parecer era rubio y de elevada estatura, lo que lo convertía en caso típico para la deificación que inicialmente hicieron los mexicas de los españoles, considerándolos las "gentes rubias y barbadas" anunciadas como signo del regreso de Quetzalcóatl.

Alvarado estuvo casado primero con Francisca de la Cueva y luego con su hermana Beatríz de la Cueva, la "Sin Ventura". Antes tuvo descendencia con Tecuilhuatzin, hija del rey tlaxcalteca, Xicohténcatl-Huehuétl "El viejo".

En 1510, con 25 años, había desembarcado en La Española, junto a sus hermanos (Gonzalo, Jorge, Gómez, Hernando y Juan). Un año después, a las órdenes de su tío Diego Velázquez, participó en la conquista de Cuba.

En 1518 acompañó a Juan de Grijalva como capitán de un navío en su viaje de exploración por las costas de Yucatán y el Golfo de México, en el que se produjo el descubrimiento de Cozumel.

Varios hermanos Alvarado se unieron a Hernán Cortés en la isla Trinidad, cuando iniciaba su viaje, Pedro fue su primer capitán durante la conquista de México.

La Masacre del Templo

La masacre en el Templo.

El 6 de Mayo de 1520 (algunas fuentes indican entre el 20 y 22 de mayo), cuando alrededor de 600 líderes aztecas se reunieron el complejo del Templo, en el centro de Tenochtitlán, la pequeña guarnición española a cargo de Pedro de Alvarado, temerosa de un alzamiento, fue presa del pánico y masacró a sacerdotes y nobles por igual. Esto provocó una rebelión contra los españoles. Moctezuma II, totalmente desacreditado por su apoyo inicial a Cortés, fue obligado a dirigirse a la multitud desde el balcón de palacio, pero resultó asesinado sin que las crónicas acuerden si fueron las pedradas o flechas de la multitud o el puñal de un español.

Alvarado condujo a su guarnición en una temeraria huida nocturna a través de una de las calzadas hacia la orilla del lago. Sin embargo, los guerreros aztecas los aguardaban. Atacados desde los botes y desde tierra, la mayoría de los fugitivos pereció, en lo que Cortés denominó después "La noche triste".

Ilustración: Incluida en la obra de Diego Durán "Historia de las Indias de la Nueva España e Islas de Tierra Firme" (1581)

En 1520, en ausencia de Cortés, que había ido al encuentro de Pánfilo de Narváez, Pedro de Alvarado, que había quedado al mando, tras sospechar una traición, ordenó la matanza del patio del Templo Mayor que precedió a la derrota de los españoles conocida como la "Noche Triste".

Durante la huida de Tenochtitlan se le atribuye haber salvado la vida, pese a estar rodeado de enemigos, saltando un canal apoyado en su lanza, hincada en el barro; el gesto ha tomado su nombre, "salto de Alvarado", nombre también de una céntrica calle de Ciudad de México situada en la zona donde pudo ocurrir el hecho.

Tras la pacificación de Tenochtitlan en 1521, Cortés lo comisionó para explorar territorios al sur, donde tenía noticias de riquezas mineras. El 13 de noviembre de 1523 sale de México una expedición de 600 hombres (300 españoles, 200 tlaxcaltecas y 100 mexicanos). Iniciaría la conquista de Guatemala y El Salvador (Ver sus Cartas de Relación que enviara el 11 de Abril y 28 de julio de 1524 a Hernán Cortés).

Batalla de Acaxual Batalla de Acaxual

El 8 de junio de 1524, en las cercanías de la actual población de Acajutla, El Salvador se enfrentó con los pipiles en una de las batallas más sangrientas de la Conquista.

Luego de simular una retirada: "Di vuelta sobre ellos con toda mi gente y rompimos por ellos, y fue tan grande el destrozo que en ellos hicimos que en poco tiempo no había ninguno de todos los que salieron vivos" (Carta que enviara el 28 de julio a Hernán Cortés).

Alvarado sufrió muchas bajas, él mismo recibió una flecha en su pierna izquierda, la infección duró ocho meses y le dejó cojo para el resto de su vida. A pesar de ello, continuó la campaña de conquista.

Marchó sobre el poblado de Tacuxalco (al sur de la actual ciudad de Sonsonate) donde combatió a los nativos, y el 17 de junio llegó a la ciudad de Cuzcatlán sede del Señorío homónimo de los pipiles, los nativos que por medio de mensajeros habían declarado que aceptaban someterse, huyeron a las montañas, Alvarado no tuvo manera de hacerlos retornar.

Como el territorio a conquistar "es grande y de muy grandísimas poblaciones, es menester mucho espacio de tiempo, y por el recio invierno, que entra no pasé mas adelante á conquistar"; decidió retornar a Guatemala.

El 25 de julio de 1524 fundó junto a Iximché, en Tecpán, la Ciudad de Santiago de los Caballeros, primera capital del Reino de Guatemala.

Imagen: "Batalla de Acaxual". Mural del pintor salvadoreño José Mejía Vides (1903 - 1993). Museo Nacional de Antropología de San Salvador, El Salvador.

En 1527 viajó a España y se entrevistó con Carlos V. Es este su momento de mayor gloria, al recibir del emperador los nombramientos de gobernador, capitán general y adelantado de Guatemala, más de lo que conseguiría nunca Cortés de Nueva España. Sin embargo, a su vuelta a América, en 1529, el gobernador de la Nueva España lo encarceló y lo procesó; sólo pudo librarse del cautiverio por la intervención de Cortés.

Fundo el Puerto de Iztapa en el Pacífico Sur de Guatemala donde construyo una flota. Viajó luego a Perú, y su nombre pudo haber figurado también en la historia al lado de los de Atahualpa, Pizarro y Almagro; no ocurrió tal cosa, porque el propio Almagro y Benalcázar lo evitaron pagando a Alvarado una elevada suma a cambio de sus naves, municiones y bastimentos, pero sobre todo de su abandono de la empresa.

No soportó mucho tiempo la inactividad como gobernador de Guatemala y Honduras, antes de solicitar y obtener de la corona otro encargo de exploración, esta vez a las inasibles islas de la especiería. Estaba preparando esta expedición, y deambulando con su flota por el pacífico mexicano, cuando fue requerido por el virrey Antonio de Mendoza, que quería participar en la empresa, pero antes le haría a Alvarado un encargo militar que habría de ser el último: sofocar la rebelión de indios caxcanes y chichimecas que había estallado en Nueva Galicia.

En esa última acción militar, que a veces se conoce como Guerra del Miztón o Mixtón, Alvarado fue arrollado por el caballo de un compañero inexperto que huía del contraataque de los indios chichimecas, que estaban parapetados en el Cerro del Mixtòn (gato) y eran comandados por Francisco Tenamaxtle, un caxcan que se había levantado en armas por la opresión castellana. Sucedió en Nochistlán, cerca de Guadalajara, en la zona de Nueva Galicia que hoy es el Estado de Jalisco.

Tras unos días de agonía, murió el 4 de julio de 1541. Su cuerpo fue enterrado primero en la iglesia de Tripetio (Michoacán), y trasladado cuarenta años después por su hija, Leonor Alvarado Xicohténcatl, a Antigua Guatemala, junto al de su última esposa, Beatríz de la Cueva, se sabe que su última morada fue la catedral, y debe seguir siéndolo, pero las repetidas reformas tras catástrofes naturales han hecho que se pierda la ubicación precisa de la tumba.