Aimberê. Confederación de los Tamoios.

Biografías de Pueblos Originarios
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Aimbere

Tamoio (Tupinambá)

? - 1567

Imagen: Detalle del cuadro de Rodolfo Amoedo (Ver abajo).

El pueblo de Uruçumirim (uruçu=abeja; mirim=pequeño) habitaba las tierras que hoy ocupan los barrios Flamengo, Catete y Gloria en el sur de la ciudad de Río de Janeiro.

Su tuxaua (cacique) era Cairuçu que había sido esclavizado por Brás Cubas, Gobernador de la Capitanía de San Vicente, y llevado a Santos. Aimberê, su hijo, también era esclavo del mismo señor en otra hacienda.

Las condiciones en que se encontraban eran pésimas, cuando a causa de ello muere Cairuçu, Aimberê entendió que era el momento de iniciar la rebelión. Consiguió una autorización para celebrar un entierro decente a su padre, y durante el funeral, con un grupo de seguidores, consigue escapar.

Fue de aldea en aldea, inclusive a las de guaianás y carijós, anteriormente sus enemigos. Proponía la formación de una Confederación llamada Tamoia, que significa "anciano" o "el que llegó primero".

El primer aliado de Aimberê fue Pindoboçu, cacique de la aldea Gávea. Había llegado precisamente durante la ceremonia de entierro de Comorím su amigo de la infancia e hijo del cacique que había sido asesinado cuando intentó defender a su hermana -Igaraçu, pareja de Aimberê - de ser violada por portugueses. Pindoboçu, estuvo de acuerdo, convocó al consejo de la aldea y todos dieron su aprobación a la idea de una confederación de tribus.

Luego fue a Angra, reducto de los Cunhambebe (padre e hijo); hecho el pacto continuó recorriendo las tribus tupinambá hasta llegar a la de Coaquira que residía en Iperoig, actual Ubatuba.

Reunidos los representantes de todas las tribus confederadas, se decidió una lucha sin cuartel contra los portugueses y la destrucción de Piratininga, nombre antiguo de la villa de San Pablo. Cunhambebe (padre) aceptó su designación como líder.

Comenzaron atacando las factorías portuguesas, y se fueron integrando más tribus, inclusive las antes enemigas que no eran del tronco lingüístico tupí, conocidos genéricamente como tapuyas.

En noviembre de 1555, con la llegada a la Bahía de Guanabara de la expedición francesa comandada por Nicolas Durand de Villegaignon, la situación se tornó aún más difícil para los portugueses. El líder francés convocó intérpretes y entabló una relación con los tupinambás. Estableció el Fuerte Coligny en el marco de su proyecto de la Francia Antártica que no duró mucho debido a los conflictos internos entre los propios franceses. Cuando el Gobernador General de Brasil, Mem de Sá, atacó y destruyó el Fuerte, muchos franceses se incorporaron a las familias tupinambás y actuaron en la guerrilla tamoia.

Ahora los portugueses que atacaban con sus espadas, fusiles y morteros, se encontraban con miles de tamoios, que además de sus hachas y flechas, portaban rifes franceses. Una epidemia producida por el contacto con los blancos diezma la población india, entre ellos muere Cunhambebe, Aimberê es elegido como su sucesor.

Placa conmemorativa del Armisticio de Iperoig.La Confederación de los Tamoios podría llevar al fracaso de la colonización en la región. Los portugueses enviaron a los padres jesuitas Manuel da Nobrega y José de Anchieta para negociar la paz, el 5 de mayo de 1563 se presentaron en Iperoig, en la aldea de Coaquira. En esos momentos los indios planeaban el exterminio de los colonizadores portugueses que estaban cercados en Piratininga. La llegada de la comitiva católica desarticuló el movimiento, los indios descendieron de la meseta paulista para informarse de lo que estaba sucediendo.

Los sacerdotes dijeron que eran enviados por Dios para establecer la paz. Prometieron que los portugueses no esclavizarían a los nativos, les darían muchas semillas, y le enseñarían técnicas agropecuarias, además respetarían sus territorios, para que ellos pudieran construir sus aldeas y negociar con con los portugueses.

Aimberê, exigió la liberación de los indios prisioneros. Anchieta quedó retenido en la aldea como garantía, mientras el jefe tamoio con una comitiva se dirigió a Piratininga, consiguió la libertad de los indios prisioneros, entre ellos su pareja Igaraçu. Con el Armisticio de Iperoig del 14 de septiembre de 1563 hubo un período de paz entre portugueses, indígenas y franceses.

El 1º de marzo de 1565, Estácio de Sá, establece San Sebastián de Río de Janeiro en la Bahía de Guanabara y la guerra se reinicia. La ocupación de Río de Janeiro pasó a ser decisiva para los portugueses, al efecto prepararon una gran escuadra y contaban con la ayuda del jefe Araribóia, líder de los temiminós, considerado por las tribus de la Confederación como un traidor de la causa indígena.

Los portugueses destruían aldeas pero los tamoios se reorganizaban y volvían a la ofensiva. El padre Anchieta, a inicios de 1566 se dirige a Salvador Bahía para proponer al Gobernador General Mem de Sá un ataque contundente a la Confederación Tamoia. "De lo contrario, la gigante obra del genio portugués y cristiano puede ser destruida por la furia de los salvajes" (Fragmento de las cartas de José de Anchieta).

Aimberê, al ver el tamaño y poderío de las fuerzas enviadas, convocó a una asamblea en Uruçumirim y ofreció la posibilidad de irse a aquellos que lo desearan, entre ellos los franceses que vivían con los tamoios. Todos decidieron quedarse, resistiendo la idea de una vida sujeta a los colonos.

Luego de dos días de sangrientos combates, el 20 de Enero de 1567, se produjo la victoria portuguesa. Aimberê y todos los jefes habían muerto. Anchieta escribió: "Quién sera capaz de contar los gestos heroicos del jefe delante de sus soldados en la gran selva!. Ciento sesenta aldeas quemadas, mil casas devoradas por las llamas, campos desolados, con sus riquezas, todo pasado por el filo de la espada".

El último Tamoio (1883).

Obra del pintor brasilero Rodolfo Amoedo (1857 - 1941). Aimberê yace muerto, el jesuita José de Anchieta - erróneamente presentado con hábitos franciscanos- lo acompaña.

Presentado en 1884 en la Exposición General de Bellas Artes de Rió de Janeiro con la siguiente descripción: "El padre Anchieta encuentra en una playa desierta el cadáver de Aimberê, el jefe de los tamoios, lo contempla conmovido antes de prestarle los últimos deberes de sacerdote cristiano".